Lecciones
¿Cuáles son las lecciones que surgen de las recientes elecciones? Los partidos, los grupos electorales y las personas, por una parte, y el Gobierno por la otra, deben hacer sus balances con la mayor objetividad posible, lo cual, como es natural, no es muy fácil.
Decir Chávez y sus secuaces que la oposición recibió una aplastante derrota es una de las mentiras a las cuales nos tienen acostumbrados, pero es, también, una demostración más de su absoluta incapacidad de aprender lecciones de la realidad. Del otro lado, es insensato decir que Chávez y el chavismo recibieron una paliza. Ni tanto, ni tan poco. La oposición obtuvo, sin duda, una victoria muy importante, medida por el hecho simplísimo de que, de dos gobernaciones que tenía subió a cinco, agregando tres de estados emblemáticos por su tamaño, su importancia económica y su población. A lo cual se agrega nada menos que haber ganado, esta vez sí de manera contundente, la zona capital, con la Alcaldía Metropolitana y las alcaldías de Baruta, Sucre, El Hatillo y Chacao, además de un buen número de alcaldías en el interior del país. En total, casi la mitad de la población nacional pasa a ser gobernada por la oposición.
Pero tampoco puede negarse que el chavismo obtuvo una alta votación, y conserva el control de diecisiete gobernaciones y buen número de alcaldías.
De las cifras resulta evidente que, aunque en condiciones bastante parejas, el chavismo salió debilitado, si bien no en medida catastrófica. Y la oposición salió favorecida, pero no en términos que signifiquen un cambio radical en la correlación de fuerzas que se viene produciendo desde hace varios años.
Es una insensatez de Chávez pretender a como dé lugar una enmienda constitucional para dar paso a su sueño dorado de perpetuarse en el poder. Legalmente eso no es posible, pues la misma Constitución lo prohíbe. Pero aun si la Asamblea Nacional pasase por encima de la Constitución y aprobase una enmienda, esta tendría que ir a referendo, y con toda seguridad Chávez lo perdería de nuevo.
No es menuda lección lo ocurrido en los estados Barinas, Bolívar y algún otro, así como en algunas alcaldías, en que la oposición perdió por haber concurrido dividida, más que todo por el capricho y la tozudez de algunos candidatos. Se percibe cierta propensión a la benevolencia en tales casos, lo cual sería muy perjudicial. Es verdad que no hay que ensañarse con los divisionistas, pero tampoco sería sano pasar por alto, sin una sanción moral, tales actitudes.
Tampoco es desdeñable, como lección salida de estas elecciones, lo que pareciera ser la derrota definitiva del abstencionismo. Una vez más se demostró que la abstención, que es un arma política nada desdeñable, no es, por lo pronto, el recurso que deba emplearse. La experiencia ha ratificado esta vez lo que se demostró el 2 de diciembre pasado: que Chávez y el chavismo son derrotables por la vía electoral. Y no es fácil que esto se revierta en los cuatro años que a la pesadilla chavista le queda en el poder.
Caracas, 12 de diciembre de
2008.
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