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Posible, aunque no fácil

Pese a la importante derrota que por vía electoral la llamada oposición le propinó a Hugo Chávez y al chavismo el pasado diciembre, ya han ido reapareciendo los "escépticos sin causa", empeñados de manera irracional en que es imposible obtener una victoria significativa en las elecciones regionales y municipales del próximo noviembre. Lo mismo que se pregonaba antes del referendo, y que el resultado de este, aunque no se conozca en su totalidad –lo cual es irrelevante–, demostró lo equivocado de tal afirmación. Esto me hace recordar otra afirmación que se pregonaba en los años 60 del siglo pasado, cuando se decía que "gobierno no pierde elecciones", y resulta que en esos tiempos Acción Democrática y Copei perdieron dos veces, cada uno, las elecciones presidenciales.

O la otra obstinada cantaleta de que no es posible salir de una dictadura por elecciones, olvidando o desconociendo que en 1952 el pueblo venezolano derrotó en las urnas la dictadura de Pérez Jiménez, un indiscutible hecho histórico, cuya importancia no puede negarse porque ante él se haya producido un descarado fraude electoral, para que la dictadura pudiese mantenerse en el poder. U olvidando también que en Chile la feroz dictadura de Pinochet fue derribada por los chilenos mediante el voto.

Es obvio que el triunfo del NO el pasado diciembre permite vaticinar que Chávez y el chavismo pueden ser de nuevo derrotados en las elecciones del próximo noviembre. No se trata de una simple afirmación o de un mero deseo fundamentado más en la fe que en la razón, como algunos creen. Al contrario, se trata de un hecho objetivo, con una base concreta dada por lo que ya ha ocurrido, y que puede volver a ocurrir, siempre y cuando se den las condiciones adecuadas para ello.

Además, no estamos afirmando que la nueva derrota del chavismo está asegurada, sino que es posible. Para que se logre es necesario vencer ciertos obstáculos, tal como se hizo el año pasado, con el resultado conocido. Este mismo hecho es una valiosa experiencia, que en esta nueva oportunidad debe servir de mucho.

Por otra parte, tampoco hay que pensar que un nuevo triunfo de las fuerzas opositoras sea fácil de lograr.

De hecho es más difícil en esta ocasión, por varias razones. Una de ellas, muy importante, es que esta vez no se trata de que todo el mundo deba votar, en todo el país, simplemente SÍ o NO. Ahora el voto será necesariamente nominal, y en cada estado o en cada municipio habrá circunstancias específicas, determinantes al momento de votar para elegir un gobernador o un alcalde.

Otro escollo importante es la necesidad de limar las asperezas que puedan surgir –algunas ya han surgido– entre los numerosos precandidatos, a la hora de escoger uno solo para cada cargo, condición necesaria para lograr la derrota del oficialismo.

Lo fundamental es tener claro que los hechos, y no las meras suposiciones y deseos, demuestran que el triunfo de los sectores de oposición en las próximas elecciones, aunque no sea fácil, es bastante posible.

Caracas, 16 de mayo de 2008.