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Elecciones en la UCV

El próximo mes de mayo se realizarán las elecciones de máximas autoridades en la Universidad Central de Venezuela. Se trata del más importante acto de ejercicio de la autonomía universitaria, consagrada en la Constitución de 1999 y en la vigente Ley de Universidades. Este año, por cierto, el acto electoral tiene un especial significado, porque coincide con el 50º aniversario de haberse restaurado la autonomía en nuestro país, según lo establecido en la Ley de Universidades dictada el 5 de diciembre de 1958 por la Junta de Gobierno que había sustituido al dictador Marcos Pérez Jiménez, presidida por el gran universitario Dr. Edgar Sanabria.

En esta ocasión, como en las anteriores, se proponen varias planchas de candidatos a rector, vicerrector académico, vicerrector administrativo y secretario. Por ser unas elecciones nominales, se puede votar por los cuatro integrantes de una determinada plancha, o hacerlo por candidatos de diferentes planchas. Los dos procedimientos tienen aspectos positivos. El voto en bloque facilita la elección de un equipo de gobierno coherente. El voto cruzado permite al votante hacerlo por los que a su juicio sean los mejores.

Yo votaré globalmente por la lista formada por Cecilia García Arocha, Nicolás Bianco, Bernardo Méndez y Amalio Belmonte.

Cecilia García Arocha tiene largos méritos para ser la primera mujer rectora de la UCV. Sería la culminación de una brillante carrera, desde la condición de estudiante, pasando por la de simple profesora, seguida por la de decana, varias veces reelecta, de su Facultad de Odontología, hasta la de secretaria en el actual equipo rectoral, cargo que ha desempeñado, igual que los otros, con la máxima eficiencia y honestidad. Ella es, además, heredera de una tradición familiar de excelencia universitaria, como hija de Raúl García Arocha y sobrina de Humberto García Arocha, eminentes universitarios y campeones autonomistas, que no llegaron a ser rectores de la UCV porque no lo quisieron.

A Nicolás Bianco lo conozco desde que era un adolescente, alumno mío en el bachillerato. He seguido de cerca su trayectoria, y puedo dar fe de sus muchos méritos, entre ellos su honestidad como universitario y como ciudadano. Es también digno heredero de una tradición universitaria, como hijo de Jesús María Bianco, de larga trayectoria en la UCV hasta culminar como rector, emblemática figura, además, de la autonomía universitaria.

Amalio Belmonte ha venido realizando una carrera universitaria signada por su infatigable capacidad de trabajo en pro de la autonomía, y en defensa de los más acendrados principios pedagógicos y gremiales. Su presencia nunca se hace esperar dondequiera que se plantea la necesidad de batallar por nuestra Alma Mater, por los más entrañables intereses universitarios.

A Bernardo Méndez no lo conozco personalmente, mas si ha merecido la confianza de Cecilia, Nicolás y Amalio como para llevarlo en su fórmula electoral, tiene también la mía.

Caracas, 18 de abril de 2008.