En las oraciones llamadas atributivas, o de verbo copulativo, los verbos ser y estar son, y se llaman, copulativos, porque su función esencial es la de servir de cópula, enlace o conexión entre el sujeto y el predicado. Es así que, en la oración llamada predicativa hay un sujeto y un predicado verbal. El predicado en estos casos está formado por un verbo predicativo (es decir, que no son ni ser ni estar) y por los complementos del verbo, si los hay. Los complementos del verbo no son indispensables, pues el predicado verbal puede estar formado sólo por el verbo. En cambio en las oraciones atributivas o de verbo copulativo hay un sujeto, un verbo copulativo (ser o estar) y un atributo, llamado también complemento predicativo o predicado nominal, el cual se une o conecta con el sujeto a través del verbo copulativo.
(Algunas gramáticas, por comodidad, a las oraciones atributivas las llaman oraciones copulativas, lo cual es impropio y debe evitarse, pues lo copulativo no es toda la oración, sino sólo el verbo. Lo propio en tal caso es oración de verbo copulativo) .
Sin embargo, aunque la función esencial de los verbos copulativos es la de servir de unión, cópula, conexión o enlace entre el sujeto y el atributo o complemento predicativo, en realidad no se ciñe únicamente a eso, pues el verbo copulativo agrega una referencia semántica de tipo temporal a la oración. Si se trata del verbo ser, la referencia es de permanencia, si es estar, la referencia es de transitoriedad. Obsérvese la diferencia entre "Fulano es enfermo" y "Fulano está enfermo". En el primer caso se trata de una enfermedad crónica, permanente; en el segundo, de una enfermedad transitoria, de paso. Independientemente de que la enfermedad crónica pueda curarse, y de que la persona que padece una enfermedad de paso pueda morirse de ella.
Lo mismo puede observarse en oraciones como "El director es muy bravo" y "El director está muy bravo"; "Fulana es muy bella" y "Fulana está muy bella"; "Aquí la comida es muy cara" y "Aquí la comida está muy cara"; "Esa niña es muy alta" y "Esa niña está muy alta".
Hay casos en que la oración se construye en forma elíptica, porque el verbo copulativo se calla. Ocurre más generalmente en la lengua oral, e incluso coloquial o familiar, y en frases exclamativas o interrogativas: " ¿Viste a Fulana? ¡Qué linda!" refiriéndose a una mujer, equivale a " ¡Qué linda está". O nos informan de alguien que está enfermo, y respondemos " ¿Enfermo?", lo cual equivale a " ¿Está enfermo?". O cuando nos dan una orden o una recomendación y respondemos: "Bien", que equivale a "está bien". Igualmente en las siguientes frases: " ¡Qué bien!" ("¡Qué bien está o estuvo eso!"); "¡Qué tonto!" ("fuiste"); "Más vale pájaro en mano, que cien volando" ("Más vale un pájaro que esté en la mano...").
A veces en una frase de respuesta se elide el verbo, e inmediatamente se repite la respuesta incluyendo el verbo elidido: "¡Loco! Tú estás loco".
Esta elipsis es muy frecuente en refranes y frases sentenciosas: "Perro ladrador, nunca [ es ] mordedor"; "El mejor camino, [ es ] el recto"; "amigo [ es ] el ratón del queso"; "Mal de muchos, [ es ] consuelo de tontos". "Mejor solo que mal acompañado" (Mejor es estar solo que mal acompañado"; "De tal palo, [es] tal astilla".
Caracas, 03 de octubre de 2006