Frase y oración (II)Las oraciones pueden ser unimembres o bimembres, independientemente de que sean cortas o largas. La oración bimembre tiene dos miembros o elementos sintácticos: sujeto y predicado. En la oración “La casa está / en una colina”, “La casa” es el sujeto y “en una colina” el predicado, que en este caso se llama predicado nominal, como más adelante explicaré. Es común que el sujeto vaya en primer lugar, seguido del predicado, como en el ejemplo anterior. Pero en virtud del hipérbaton, es posible que no se siga ese orden: en la oración “Ya había pasado / lo peor” el sujeto es “lo peor”, y el predicado “ya había pasado”, que es predicado verbal, como asimismo explicaré más adelante. La oración unimembre difiere de la bimembre en que tiene un solo miembro o elemento sintáctico, que es el predicado. Puede haber una oración sin sujeto, pero no sin predicado. Es el caso de las oraciones impersonales, que, por definición, no tienen sujeto. Ejemplos típicos de oraciones impersonales son las que expresan fenómenos naturales: “Llueve a cántaros”; “Amaneció de pronto”; “Anoche nevó copiosamente”. Los verbos llover, amanecer y nevar no tienen sujeto, pues ¿quién ejecuta en cada caso la acción que ellos expresan? Evidentemente que nadie. Pero hay oraciones impersonales que no se refieren a fenómenos naturales: “Dicen que habrá fiesta el fin de semana”; “Se espera mucha gente”; “Asaltaron el banco de la esquina”. En estos casos ocurre igualmente que los verbos decir, esperar y asaltar no tienen sujeto, pues no se dice ni se sabe quién o quienes realizan las acciones por ellos indicadas: ¿Quién o quiénes dicen, espera o asaltaron? En esto difieren algo de las impersonales que expresan acciones naturales. En estas no hay sujeto; en las otras, en cambio, se supone que hay un sujeto, alguien que ejecuta la acción correspondiente, pero, o bien no se conoce, y por eso no se expresa, o bien se conoce pero se calla por algún motivo. Se supone que en estos ejemplos alguien dice, espera o asalta , pero en las oraciones dadas como ejemplos no se señala ese alguien . En los tres casos hay un sujeto semántico o ideológico , pero no hay sujeto gramatical , por lo que las oraciones son impersonales. Las oraciones impersonales son, pues, unimembres, pues sólo tienen predicado y carecen de sujeto gramatical. Una oración de este tipo puede ser una sola palabra: “Amanece”; “Llueve”; “Anocheció”. Pero hay oraciones formadas por una sola palabra que no son unimembres. Por ejemplo: “¡Cállense!”. Esta sola palabra forma una oración, y es bimembre porque tiene sujeto y predicado. Sólo que en ella, en virtud de la elipsis, el sujeto está tácito o sobreentendido: “¡Cállense ustedes!”. Lo mismo ocurre en oraciones como “Duérmase”, “Entérate”, “Huyan”, “Comamos”, que tienen el sujeto tácito: “Duérmase usted” o “mi niño ”; “Entérate tú”, “Huyan ustedes”, “Comamos nosotros”. Todas estas son oraciones imperativas, que indican orden o ruego. Pero también este tipo de oración puede darse en otros casos: “Partimos” (“Nosotros partimos”); “Salieron” (“Ellos salieron”); “¿Está?” (¿ Él o ella está?”). Antes vimos que el núcleo estructural de la oración es el verbo, que es, además, el núcleo o parte esencial del predicado. Ahora bien, el predicado es distinto según el verbo sea copulativo o predicativo. Los verbos copulativos propiamente son ser y estar. Se llaman así porque su función primordial es servir de cópula o enlace del sujeto con una cualidad que se le atribuye a este, la cual recibe el nombre de atributo. De allí que en este caso el predicado se llame nominal o atributivo. En estas oraciones el verbo es el núcleo estructural, pero la predicación que se hace del sujeto no reside, o reside sólo parcialmente, en el verbo, sino en el atributo. Si digo, por ejemplo, “Este libro es excelente”, el verbo copulativo ser es el núcleo estructural de la oración, pero lo que se predica del sujeto está en el adjetivo excelente, que es el atributo. Caracas, 04 de abril de
2006
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