Ya he perdido la cuenta de las veces que he hablado y escrito del llamado "dequeísmo". Pero, aunque hoy es un poco menos frecuente que hasta hace poco tiempo, todavía se incurre en él más de lo que uno quisiera, y muchas personas consultan acerca del mismo, por lo que hay que volver de vez en cuando sobre el tema.
El "dequeísmo" consiste en emplear la locución "de que" cuando no encaja sintácticamente en la frase u oración: "Yo pienso de que las cosas están cada día más feas"; "Yo creo de que tú debes poner de tu parte para evitar problemas"; "Yo opino de que lo mejor es mudarnos a otro apartamento". Como puede observarse a simple vista, en estos ejemplos está de más la preposición "de" antepuesta a la partícula "que", y lo lógico y propio es "Yo pienso que...", "Yo creo que...", "Yo opino que...".
Se trata de incluir la preposición "de" en una oración cuyo verbo no lo admite, y hasta puede decirse que lo rechaza. Pero hay casos en que el verbo no sólo admite, sino que exige la preposición "de", como luego veremos.
Generalmente se incurre en "dequeísmo" con verbos transitivos, verbos que llevan complemento directo. Para evitarlo basta con observar cuidadosamente la relación entre el verbo y el complemento directo: "Yo pienso algo...", no "de algo..."; "Yo creo algo...", no "de algo..."; "Yo opino algo...", no "de algo...".
Es distinto si el verbo es pronominal, con el cual la locución "de que" es obligatoria:"Yo me alegro de que tú me quieras...";"Tú te quejas de que no tienes dinero...";"Ellos se valieron de que yo no estaba para crear problemas". Sin embargo, en estos casos, por temor a incurrir en "dequeísmo" se omite frecuentemente la preposición "de" en forma indebida, cometiendo otro error: "Yo me alegro que tú me quieras..."; "Tú te quejas que no tienes dinero"; "Ellos se valieron que yo no estaba para crear problemas". Es lo que los gramáticos llaman "ultracorrección".
Si se observa bien, no es difícil evitar el "dequeísmo", y también el error contrario, al que algunos llaman "queísmo". La clave está en poner atención al verbo, para saber si acepta la preposición "de", o la rechaza.
LOS LATINAJOS DE CHÁVEZ
Al referirse al conflicto colombo-ecuatoriano y amenazar al presidente colombiano en caso de que "se le ocurriese hacer lo mismo en la frontera con nuestro país", el presidente Hugo Chávez empleó la frase, supuestamente latina, "causus belis". Por si hubiese dudas al oírlo, él repitió, casi deletreando, "c-a-u-s-u-s b-e-l-i-s", y luego, precavido, tuvo la gentileza de traducir:"causa de guerra". Al parecer, alguien (¿Maduro, Arias Cárdenas, Jorge Valero?) lo asesoró mal, o él deformó lo que le dijeron que dijera.
La expresión usual en Derecho Internacional no es "causus belis", sino "casus belli", que se traduce como "motivo de guerra" o "acto que justifica la guerra". Por otra parte, en el supuesto negado de que la frase dicha por Chávez fuese válida, no sería "causus belis", sino "causa belli". El suyo fue, pues, un doble disparate.
Caracas, 04 de marzo de 2008.