Ya hablé de la coordinación copulativa, mediante la cual se enlazan oraciones simples que, dentro de la oración compuesta, suman unas ideas a otras. El enlace de estas oraciones se hace con conjunciones copulativas. Pero la coordinación copulativa no es la única. Ahora hablaré de los otros tipos de coordinación.
Coordinación disyuntiva. A veces las oraciones coordinadas no son sumativas, sino que se contraponen unas a otras de manera excluyente, porque cada una expresa un juicio que se opone a otro de tal manera que uno excluye al otro, porque no pueden darse los dos al mismo tiempo; o se da uno, o se da el otro: “Corre, o se encarama”.
En la coordinación copulativa, como ya vimos, las diversas acciones que indican los verbos pueden ocurrir al mismo tiempo, más aún, de hecho ocurren al mismo tiempo, porque la copulación consiste en sumar unas acciones a otras. En la coordinación disyuntiva, como se ve en el ejemplo propuesto, las acciones no pueden realizarse simultáneamente, pues la acción de correr es opuesta a la acción de encaramarse, o sea, que se realiza una con exclusión de la otra: no podemos correr y al mismo tiempo encaramarnos.
La coordinación disyuntiva se realiza mediante conjunciones disyuntivas, especialmente “o”: “Estudias algo, o buscas trabajo”. La conjunción “o” puede ir repetida:
“O corre o se encarama” ; “O estudias algo, o buscas trabajo”.
Cuando en la coordinación disyuntiva la conjunción “o” va delante de palabra que empiece por “o” o por “ho”, adopta la forma “u”, para evitar la concurrencia de dos “oes” que puede chocar al oído: “Yo soy un poco sordo; a veces no oigo nada, u oigo con dificultad”; “Es un verdadero vago: se la pasa durmiendo u holgazanea todo el día”.
Coordinación adversativa. Se parece a la coordinación disyuntiva, pero no son lo mismo. En la coordinación adversativa se contraponen una oración afirmativa y otra negativa:
“Ella es muy bonita, pero no tiene nada en la cabeza”; “Yo no estoy de acuerdo con lo que dices, pero estoy dispuesto a dar mi vida por defender tu derecho a decirlo” (Voltaire).
En estos dos ejemplos la contraposición entre las oraciones simples se hace mediante la conjunción adversativa “pero”. Sin embargo, esta no es la única conjunción de esa clase. También lo son “mas”, “empero”, “sino”, “aunque”, además de algunas locuciones conjuntivas de la misma clase, como “no obstante”, “sin embargo” y algunas más. Con ellas también se pueden construir oraciones compuestas en coordinación adversativa: “Yo no sólo quiero que te vayas, sino también que no vuelvas más”; “Yo iré a tu casa; sin embargo, no podré quedarme a comer”; “Le pasó lo que le pasó, no obstante que bastante se lo advertimos”; “Aquí la vida está cada vez más difícil, aunque yo no pienso irme a otra parte”. “Mas” y “empero” equivalen exactamente a “pero”.
Es de advertir que “sino” no debe confundirse con “si no”, lo cual, sin embargo, ocurre con frecuencia. La primera es conjunción adversativa, y se usa como aparece en el ejemplo dado. La otra es una locución condicional, que se usa para introducir una condición negativa: “No iré al acto si no me invitan” : la condición para no ir al acto es que no me inviten.
Caracas, 05 de diciembre de 2006