Vimos que las oraciones subordinadas forman, junto con las oraciones coordinadas y yuxtapuestas, lo que se conoce como oración compuesta. También que una diferencia sustancial entre coordinación y subordinación es que en aquella cada oración simple, dentro de la oración compuesta, es independiente y autónoma, en lo sintáctico y en lo semántico, mientras que en la subordinación hay una oración principal y una o más oraciones subordinadas, que son parte de la oración principal, llamada también subordinante.
En virtud de ello, las oraciones subordinadas hacen, dentro de la oración compuesta y con respecto a la oración principal, una función sintáctica determinada, tal como lo hacen las categorías morfológicas (sustantivo, adjetivo, verbo, etc.) en las oraciones simples. Según cuál sea esa función las oraciones subordinadas se clasifican en oraciones sustantivas, oraciones adjetivas y oraciones adverbiales.
Oraciones sustantivas. Son las que hacen, respecto de la oración principal, alguno de los oficios propios del sustantivo: sujeto, complemento del nombre y complemento del verbo.
Las oraciones sustantivas con oficio de sujeto generalmente se introducen por medio de la partícula “que”, a la cual Andrés Bello llamó “que” anunciativo, observando que este “que” no es ni pronombre ni conjunción: “Que toda obra humana es imperfecta lo sabe todo el mundo”; “Que está prohibida la censura previa es norma constitucional”. Las oraciones “Que toda obra humana es imperfecta” y “Que está prohibida la censura previa” son respectivamente sujetos de las oraciones “lo sabe todo el mundo” y “es norma constitucional”.
La oración sustantiva en función de sujeto encabezada por “que” puede llevar, antes de este, un artículo, pero no necesariamente: “El que llegues tarde todos los días es un mal ejemplo”; “El que tengas ese cargo no te da ningún privilegio”. En estos casos se puede suprimir el artículo sin que la oración se altere.
Cuando la oración sustantiva con oficio de sujeto es interrogativa indirecta no va encabezada por el “que” anunciativo: “Quiénes y cómo hicieron esa barbaridad es lo de menos. Lo importante es que lo hicieron”.
La oración-sujeto es interrogativa indirecta, porque su contenido es interrogativo, aunque su estructura sintáctica no lo sea.
Algunas veces, cuando la oración con función de sujeto se refiere a algo bien conocido o mencionado de antemano, suele llevar un pronombre neutro (lo, esto, eso, aquello, etc.) seguido de la preposición “de”, y luego el “que anunciativo”: “Eso de que no quieres estudiar no me hace ninguna gracia”; “Lo de que se hizo millonario por pura suerte no se lo cree nadie”; “Aquello de que ibas a venir en diciembre se volvió pura paja”.
Si en una oración compuesta hay dos o más oraciones subordinadas sustantivas como sujetos, el verbo de la oración principal suele ir en singular: “No es justo que haya tanta miseria y que no se haga nada por remediarlo habiendo tanta riqueza”. La oración principal, “No es justo”, tiene como sujetos a las oraciones “que haya tanta miseria” y “que no se haga nada por remediarlo”, sin embargo, el verbo de aquella, “es”, va en singular.
Caracas, 09 de enero de 2007.