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Formas no personales del verbo (1)

Las “formas no personales del verbo”, llamadas también “derivados verbales”, son ciertos vocablos que, aunque derivan de un verbo y poseen algunas características verbales, como las de tener sujeto y complementos del verbo, no son conjugables, y su estructura morfológica es invariable y no cambia en función del tiempo, del modo o de los accidentes (número y persona) del verbo. Además, tienen como rasgo definitorio el de cumplir al mismo tiempo las funciones que corresponden a otras categorías gramaticales. Son, en concreto, el “infinitivo”, el “gerundio” y el “participio”.

Infinitivo. El “infinitivo” es el nombre del verbo, por el cual se le reconoce e identifica. Cuando necesitamos buscar un verbo en el diccionario, debemos ir directamente a su “infinitivo”. Este es fácilmente reconocible porque, en nuestro idioma, los infinitivos tienen sólo tres tipos de terminación: “ar” (am-ar), “er” (tem-er), “ir” (part-ir). De acuerdo con la terminación se identifica la “clase” del verbo: primera clase, “ar” : amar, cantar, hablar, bailar, caminar, saltar, etc.; segunda clase: “er” : temer, saber, perder, comer, tejer, prever... ; tercera clase, “ir” :
partir, decir, dormir, vivir, elegir, sentir...

El infinitivo, como ya vimos, en tanto que forma no conjugable del verbo posee ciertas características de este. Por ejemplo, tiene sujeto. En la oración “Fulano parece vivir en el limbo” el infinitivo “vivir” tiene como sujeto el mismo del verbo principal: “Fulano”.

Es como si dijésemos: “Fulano parece vivir (él) en el limbo”, en que el pronombre “él”, que en el ejemplo anterior está sobrentendido, representa a “Fulano”.

Pero no siempre el sujeto del infinitivo es el mismo del verbo principal. Si decimos, por ejemplo, “Yo vi a los asaltantes salir del banco”, el sujeto del verbo principal es “Yo”, mientras que el del infinitivo es “los asaltantes” (ellos). Asimismo, en la oración “Ella invitó a comer a sus hermanos”, el sujeto del verbo principal es “ella”, y el del infinitivo es “sus hermanos” (ellos).

También como rasgo verbal el infinitivo puede llevar complemento directo: “Vamos a picar la torta” :
aquí el infinitivo tiene como complemento directo “la torta” (la cosa picada). Igualmente, en “Cuando yo era monaguillo subía hasta la torre a repicar las campanas”, “las campanas” es el complemento del infinitivo “repicar” (la cosa repicada).

Es posible también que el infinitivo lleve complemento indirecto: “Al ilustre pianista le gustaba tocar para sus amigos”. Aquí “sus amigos” es el complemento indirecto del infinitivo “tocar”.

Como cualquier verbo, el infinitivo puede llevar pronombres enclíticos, es decir, pronombres pospuestos y unidos al verbo: “Me gustaría traerlo yo mismo” ; “Si puede hacernos el favor...” ; “Ven a verme mañana”. En el Castellano moderno no es posible que el infinitivo lleve pronombres proclíticos, es decir, colocados antes del infinitivo, pero en la Edad Media sí era frecuente, como vemos, por ejemplo, en las “Coplas a la muerte de su padre”, de Jorge Manrique: “Nuestras vidas son los ríos / que van a la mar, / que es el morir. / Allá van los señoríos / derechos a se acabar / y consumir”.


Caracas, 09 de octubre de 2007.