Entre las oraciones subordinadas adverbiales destacan las que señalan el fin, propósito o intención de la acción del verbo de la oración principal o subordinante. Para construirlas usamos locuciones finales, como "a que", "para que", "a fin de que", "con objeto de", etc.: "El trajo la novia a casa, a que sus padres la conociesen"; "Ellos llegaron temprano, para que pudiésemos hablar antes de la reunión"; "El profesor llamó la atención de los alumnos, a fin de que supieran a qué atenerse"; "El Gobierno dictó un decreto-ley con objeto de controlar aún más los medios de comunicación".
Tienen también importancia las oraciones de este tipo que indican la causa o motivo de la acción del verbo principal. Se construyen con elementos de tipo causal, como "que", "pues", "pues que", "porque", "puesto que", "supuesto que", "ya que", "como", "como que", etc.: "Tengan paciencia, que los males no son eternos"; "Espere, pues es seguro que ella vendrá"; "Hay que tomar precauciones, pues que nunca se sabe lo que puede ocurrir"; "Ve buscando para donde mudarte, porque van a cerrar esta pensión"; "Puesto que no quiere oír consejos, al menos déjeme decirle lo que pienso"; "Supuesto que ustedes no irán a la fiesta, deberían enviarle una excusa"; "Ella dijo que no pensaba hacer nada, ya que todo es inútil"; "Las autoridades vacilan antes de actuar, como si no estuvieran seguros de lo que deben hacer"; "El ave canta, aunque la rama cruja, / como que sabe lo que son sus alas" (Salvador Díaz Mirón; México; 1853-1928).
Hay asimismo oraciones que indican, no la causa, sino las consecuencias de la acción del verbo principal; son las llamadas oraciones consecutivas, que también podrían llamarse, con más propiedad, consecuenciales. En su construcción son frecuentes las conjunciones y locuciones conjuntivas "pues", "luego", "con que", "conque", "por consiguiente", "por tanto", "por lo tanto", "por esto", "por eso", "por ello", "así que", "así pues": "Yo no sé nada, pues no estuve allá"; "Pienso, luego existo"; "Ella se conforma con que le paguen los materiales que empleó en el trabajo"; "Es increíble. ¿Conque no lo sabías?"; "Mañana será día festivo; por consiguiente (o por lo consiguiente), no abrirán los bancos"; "No vino nadie; por tanto, se suspendió la sesión"; "Van a derribar la casa; por lo tanto, tendremos que mudarnos"; "Ella es muy delicada; por esto (por eso o por ello) es que no me gusta decirle las cosas"; "Nos queda poco tiempo; así que debemos actuar con mucha rapidez"; "Mañana habrá mucha gente; así pues, todo será más difícil".
Obsérvese el uso de "conque" y "con que", que nada tienen que ver con la locución "con qué", de carácter interrogativo:
"¿Con qué se come eso?".
Pertenecen también a este tipo de oraciones consecuenciales algunas que tienen implícito un matiz comparativo.
Se construyen con giros como "tanto... que", "tal... que", "así... que", "de modo... que", "de manera... que": "Hablaba tanto, que molestaba a los que estaban cerca"; "Había tal cantidad de gente, que hubo que traer sillas prestadas"; "El ambiente está tenebroso, así que mejor nos vamos"; "Ella no está dispuesta a ceder, así que no debemos perder tiempo tratando de convencerla".
Caracas, 10 de abril de 2007.