Formación de los apellidos (3)Los patronímicos castellanos formados con el sufijo "-ez" aparecen también en Catalán, pero terminados en "-is" o en "-es": Peris (de Pérez), Llopis (de López), Gomis (de Gómez) o Llodrigues (de Rodríguez). Igualmente los mismos apellidos castellanos terminados en "-ez" se usan en Portugués, pero cambiando la terminación en "-es": Fernándes, Rodrigues, Gomes, Lopes, Marques, etc. Tenemos también en Castellano apellidos provenientes de apodos o sobrenombres. Durante mucho tiempo los apodos o sobrenombres tuvieron como único propósito, precisamente, ese de identificar a las personas más allá de su nombre de pila, y a menudo se adoptaban sobre la base de una característica de la persona. Se decía, por ejemplo, Pedro el gordo, Antonio el rubio, Félix el barbudo, Luis el feo... Con el tiempo Gordo, Rubio, Barbudo, Feo... pasaron a usarse propiamente como apellidos, inicialmente de los descendientes de quienes los llevaban como apodos identificadores, hasta generalizarse. Las características de la persona que daban origen a tales apodos no fueron sólo de tipo físico, también se formaban apodos a partir de rasgos psíquicos, que luego se convirtieron en apellidos: Alegre, Bueno, Malo, Bravo, Franco... Algunos apellidos se formaron no propiamente de un apodo, sino de nombres de animales o plantas que de alguna manera se relacionaban con los primeros en llevarlos, y luego pasaron a sus descendientes, hasta generalizarse como apellidos: Borrego, Toro, Becerra, Trigo, Parra, Olivo y su derivado Olivares, Naranjo, Manzano... Caracas, 10 de junio de 2008.
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