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Frase y oración (III)

Vimos que la oración bimembre tiene dos miembros: sujeto y predicado . Puede haber oraciones sin sujeto, llamadas unimembres . Pero no puede haber oración sin predicado. O lo que es lo mismo, un predicado por sí solo, sin sujeto, puede ser una oración, en este caso unimembre, como las impersonales: “Llueve”, “Truena”, “Relampaguea”, “Está amaneciendo”, “Se dicen muchas cosas”. Pero un sujeto solo no puede formar una oración por sí mismo.

El predicado, también vimos, se forma alrededor de un verbo, que es el núcleo estructural o sintáctico de la oración. Ahora bien, según la función que el verbo desempeñe en el predicado, los hay de dos clases: predicativo y copulativo.

Verbo predicativo es aquel que, dentro del predicado, contiene la predicación semántica del sujeto, es decir, lo que se afirma o niega de él. Si decimos “Caracas tiene cinco millones de habitantes”, el sujeto es “Caracas”, y el predicado “tiene cinco millones de habitantes”, que es lo que se predica o afirma del sujeto, o sea, de Caracas. Si se observa bien, se verá que lo que se afirma de Caracas es que “tiene” algo, es decir, el núcleo de lo que se afirma de Caracas está en el verbo “tener”. Basta con decir “Caracas tiene…” para que se entienda algo; pero para saber qué es lo que tiene Caracas hace falta un complemento del verbo, que en este caso es la frase “cinco millones de habitantes”. Podría haber sido “buen clima”, “muchos malandros”, “numerosos barrios populares”, “muchas bellezas”, etc. En el ejemplo dado, “Caracas tiene cinco millones de habitantes”, “tiene cinco millones de habitantes” es el predicado, cuyo núcleo es el verbo “tiene”, y lo demás es complemento del verbo. Cuando en el predicado hay, como en este caso, un verbo en función de núcleo semántico se llama predicado verbal. En este el verbo es al mismo tiempo núcleo predicativo o semántico, y núcleo gramatical o sintáctico.

La oración construida con un verbo predicativo se llama oración predicativa.

Verbo copulativo es el verbo que no contiene lo esencial que se predica, es decir, lo que se afirma o niega, del sujeto, sino que sirve fundamentalmente de cópula o enlace entre el sujeto y lo que se predica de él. Si decimos, por ejemplo, “Caracas es bella”, lo esencial que predicamos o afirmamos del sujeto “Caracas” no es que “es”, sino la cualidad de “bella”, la cual le atribuimos mediante el verbo “es”. Esta cualidad que atribuimos al sujeto “Caracas” es, pues, el núcleo semántico del predicado, pero el núcleo gramatical o sintáctico del predicado, y de la oración en general, es el verbo.

En razón de lo dicho, el predicado que tiene como núcleo gramatical un verbo copulativo se llama predicado nominal, y el núcleo semántico de este se llama atributo. Es decir, en el ejemplo propuesto, “Caracas es bella”, “Caracas” es el sujeto, “es bella” el predicado nominal, y “bella” el atributo .

Las oraciones que se construyen con verbos copulativos se llaman oraciones atributivas u oraciones de verbo copulativo. Muchas gramáticas las llaman oraciones copulativas, lo cual, a mi juicio, es un error, porque lo copulativo es sólo el verbo, y no la oración completa.

Los verbos copulativos propiamente son ser y estar. Todos los demás son predicativos. En la oración “Caracas está sucia” observamos que “Caracas” es el sujeto, “está sucia” el predicado nominal , y “sucia” el atributo.

Es importante observar que ser y estar son verbos copulativos porque su función principal en las oraciones atributivas es servir de enlace o cópula entre el sujeto y el atributo . Sin embargo, los verbos copulativos, además de esa función de enlace también tienen una función semántica o significativa, como puede verse observando que no es lo mismo decir “Caracas está sucia” que “Caracas es sucia”. La diferencia puede verse mejor comparando las oraciones “Fulano está enfermo” y “Fulano es enfermo”. El verbo estar da una idea de transitoriedad, mientras que ser la da de permanencia.

Caracas, 11 de abril de 2006