Cada día se publican nuevos, y a veces interesantes, diccionarios.
Los hay de carácter general y también especializados.
Entre estos abundan los de diversas áreas del conocimiento:
de Literatura, de Historia, de Geografía, de Derecho, de Lingüística, de Bellas Artes, de Economía, de Ciencias, de Filosofía, de Teología, de Sexo, de Símbolos, de refranes, de citas, de nombres propios, de apellidos, de santos, de léxicos regionales o locales, etcétera.
La Real Academia Española (RAE) ha publicado meses atrás el Diccionario Esencial de la Lengua Española (DELE), uno de los más interesantes aparecidos recientemente.
Con él la Real Academia reanuda una saludable tradición, como es la de publicar ediciones compendiadas de sus obras fundamentales. En efecto, este es un resumen o compendio de la 22ª edición del DRAE, aparecida en 2001. Pero con algunas características especiales, que hacen de esta obra mucho más que un simple compendio.
En primer lugar, aunque la mayor parte de su contenido se basa en el repertorio general del DRAE, se “incluye un amplio adelanto de los contenidos que registrará la edición siguiente del Diccionario por excelencia de la Academia”, que aparecerá dentro de dos o tres años.
Otra novedad importante es que en este nuevo diccionario se prescinde de gran cantidad de palabras fuera de uso, es decir, que dejaron de emplearse hace mucho tiempo, y que en un diccionario general, como es el DRAE, deben mantenerse, por su valor histórico y por el interés que tienen sobre todo para filólogos y lingüistas, y en general para los interesados en investigar sobre nuestro idioma. Pero que en un diccionario manual, además de ser inútiles para la mayoría de los usuarios, abultan demasiado el texto y entorpecen su consulta.
Por todo ello este diccionario puede presentarse con razón como un repertorio muy actualizado de la lengua castellana en uso en España, Hispanoamérica y demás lugares donde residen comunidades de hispanohablantes, cada día más grandes y numerosas desparramadas por todo el mundo. Esta actualidad se logra en primer lugar porque en la elaboración del DELE participaron, como ya es saludable costumbre en los trabajos de la RAE, todas las demás academias de la lengua española, lo cual le da a su contenido una gran amplitud. En segundo lugar, porque sus redactores dispusieron todo el tiempo de la gran base de datos que posee la RAE, con más de 150 millones de registros del Español que se habla en Europa y en América.
El DELE se complementa con cuatro utilísimos apéndices: 1) Modelos de conjugación española; 2) Voces extranjeras empleadas en español; 3) Elementos compositivos, prefijos y sufijos del español; 4) Ortografía.
Finalmente, se ha tratado de simplificar el uso del diccionario, de suerte que, si se leen con atención las explicaciones al respecto, su consulta resultará muy fácil aun para los no acostumbrados.
Nada de lo dicho significa que este diccionario sea perfecto.
Si lo fuese no sería obra humana. Seguramente tendrá sus fallas, pero con toda seguridad los que se asomen a él encontrarán satisfacción, si no para todos, por lo menos para la mayoría de sus requerimientos.
Caracas, 12 de junio de 2007.