EL GERUNDIO (4)
No debe perderse de vista que el gerundio, aunque generalmente hace oficios de adverbio, es un derivado verbal, una forma no personal o no conjugable del verbo, y como tal conserva características propias de este.
Una de ellas es la de indicar una acción determinada.
Es decir, todo gerundio denota una acción verbal, distinta de la del verbo principal: "Vimos a María cantando en el teatro". Aquí es claro que hay dos acciones verbales autónomas o independientes, la de "ver" y la de "cantar". En este caso ambas acciones son simultáneas, pues la acción de "ver" se produce al mismo tiempo que la acción de "cantar".
Es esencial que el gerundio indique una acción en tránsito, en proceso, que de alguna manera se relaciona de una u otra forma con la acción, también en tránsito o proceso, del verbo principal. Pero este hecho a menudo se olvida, y se pretende, aun sin darse cuenta, que el gerundio, en vez de indicar una acción en transcurso, denote una cualidad más o menos estática o permanente, referida a un sustantivo. Si decimos, por ejemplo, "El Gobierno dictó un decreto estableciendo el control de cambio", el gerundio, "estableciendo", más que una acción verbal, denota principalmente una cualidad del sustantivo "decreto", como lo demuestra el que ese gerundio pueda ser reemplazado por una frase adjetiva equivalente: "El Gobierno dictó un decreto que establece el control de cambio". En consecuencia, este gerundio está mal empleado, pues su uso en este caso desvirtúa su función verbal, y le atribuye impropiamente una función adjetival. Lo mismo ocurre en las siguientes oraciones: "Se solicita empleada hablando Inglés" y "Llegó un paquete conteniendo unos libros", en las cuales los gerundios, "hablando" y "conteniendo", más que indicar sendas acciones verbales, actúan como adjetivos calificativos de los sustantivos "empleada" y "caja", respectivamente.
Generalmente, como en la oración "Vimos a María cantando en el teatro", y según ya lo habíamos visto antes, la acción del gerundio y la del verbo principal son simultáneas, y ello es un indicio de que el gerundio está bien empleado. Pero no siempre es exactamente así. Es válido, en efecto, que el gerundio denote una acción inmediatamente anterior a la del verbo principal: "El hombre, sacando una pistola, encañonó al empleado del banco".
Aquí la acción de "sacar" es inmediatamente anterior a la de "encañonar", y hay entre ellas una sucesión inmediata o continuidad de las acciones. Lo mismo ocurre en "Cuando salíamos de casa llegó un vecino pidiendo prestada una escalera": las acciones de "salir" y "llegar" son inmediatamente anteriores a la de "pedir".
Igualmente es válido que la acción del gerundio sea inmediatamente posterior a la del verbo principal: "Ella corrió hacia el patio, cayendo de bruces en una zanja".
La acción de "caer" es inmediatamente posterior a la de "correr", y entre ambas hay una perfecta continuidad.
Caracas, 13 de noviembre de 2007.