Volver

 

Los sinónimos (2)

En el artículo anterior comenté la extraordinaria riqueza en sinónimos del Castellano. El fenómeno lo ilustré con varios ejemplos, que creí suficientes. Al final expliqué que los numerosos sinónimos que posee un vocablo no son perfectos, en el sentido de que no siempre pueden emplearse unos en lugar de otros. Aunque también en este punto ejemplifiqué con algunas frases y oraciones, algunos amables lectores me reclaman por los ejemplos. Es decir, en este caso debe de tratarse de que quieren más ejemplos, porque los citados no los satisfacen. Hoy voy, pues, a complacer a estos lectores y a señalar más ejemplos sobre el fenómeno de la sinonimia.

Dije que la abundancia de la sinonimia en el Castellano se muestra en el hecho de que muchísimas de las palabras de nuestro idioma tienen numerosos sinónimos. El Diccionario de sinónimos y antónimos de F. S. Sáinz de Robles registra para la palabra "cuerpo", 30 sinónimos, más nueve frases en que esa palabra se usa de un modo peculiar. La palabra "confusión" muestra 56. El verbo "comer" 51. La idea de "vivir" puede expresarse de 27 maneras.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que no siempre el sinónimo de una palabra puede emplearse en lugar de esta. La sustitución sinonímica depende de varios factores, sobre todo del sentido con que dicha palabra se emplee en una frase u oración, esto como consecuencia de que la palabra de que se trate generalmente tiene varios significados o acepciones. La palabra "existir", por ejemplo, es sinónimo de "vivir", pero a nadie se le ocurrirá decir "Yo existo en Caracas". Aunque sí podríamos decir "Ellos son muy pobres; existen a duras penas". Así mismo, "organismo" es sinónimo de "cuerpo". Pero la frase expresiva "sacarle el cuerpo a algo" no podría sustituirse por "sacarle el organismo a algo". Igualmente, la palabra "engullir" es sinónimo de "comer", de modo que podemos decir "El tipo estaba tan hambriento que engullía la comida". Sin embargo, a nadie se le va a ocurrir decir "Yo engullo todos los sábados en este restaurante".

De modo, pues, que al emplear sinónimos es necesario saber exactamente cuál es el que cuadra en cada caso. Para ello hay que precisar, en primer lugar, en qué sentido o en qué acepción empleamos el vocablo que queremos sustituir por un sinónimo. Luego escoger el sinónimo adecuado, que dé exactamente lo que queremos decir. A ello nos ayudan la intuición, el contexto, la consulta a otras personas o el diccionario de sinónimos.

Estos, sin embargo, tienen una limitación: que generalmente se reducen a dar las listas de sinónimos de cada palabra, pero no advierten sobre el uso de cada uno.

Caracas, 14 de octubre de 2008.