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Oraciones compuestas (V)

Ya vimos que la oración subordinada sustantiva puede hacer oficio de sujeto, que es una de las funciones exclusivas del sustantivo, y, por extensión, de la oración subordinada sustantiva.

También puede la subordinada sustantiva hacer oficio de complemento de un sustantivo o de un adjetivo. En estos casos la oración subordinada complementaria se conecta con el sustantivo o adjetivo complementado por medio de una preposición, que va seguida de la conjunción “que”.

Cuando la oración subordinada sustantiva es complemento de un sustantivo, se construye únicamente con la preposición “de”, seguida, como ya se dijo, de “que”: “Ellos no le dicen nada por miedo de que se moleste”. “Ella tiene metida en la cabeza la idea de que el marido le es infiel”. “Me vino con el cuento de que muy pronto iba a recibir una herencia”.

En el primer caso, la oración subordinada, “se moleste”, es complemento del sustantivo “miedo”. En el segundo ejemplo la oración “el marido le es infiel” es complemento del sustantivo “idea”. En el tercero, la oración “muy pronto iba a recibir una herencia” es complemento del sustantivo “cuento”.

Es muy importante advertir que con frecuencia se comete en estas oraciones el grave error de suprimir la preposición “de”, alterando así, viciosamente, la sintaxis: “por miedo que se moleste”, “la idea que el marido le es infiel”, “el cuento que muy pronto iba a recibir una herencia”. Aunque este tipo de error se cometía a veces entre los clásicos, incluso Cervantes, modernamente es muy frecuente porque muchas personas, por temor a incurrir en el muy combatido vicio del dequeísmo, suprimen la “de”, sin darse cuenta de que en ese caso sí caen en un error. Es lo que los gramáticos llaman ultracorrección.

Correlativamente, se incurre en dequeísmo si la oración se construye con la preposición “de” en forma abusiva, cuando el régimen sintáctico rechaza dicha preposición: “Les dijeron de que se fuesen a sus casas”; “Mucho me temo de que volvamos a cometer los mismos errores”; “Muchas personas pensaban de que las elecciones no se iban a realizar”.

Cuando la subordinada sustantiva hace oficio de complemento de un adjetivo, la construcción podrá hacerse con la preposición “de”, o con otras: “Ellos están muy alegres de que [o con que] los hayamos visitado”.

“Sus padres estaban resignados a que ellos se fueran del país y no volvieran nunca”. “Todos los testigos estaban contestes en que el acusado era inocente”.

IRENE RODRÍGUEZ GALLAD
Con inmenso dolor recibí la noticia del fallecimiento, inesperado y prematuro, de Irene Rodríguez Gallad, esposa y compañera de Héctor Malavé Mata, uno de mis más entrañables amigos. Tanto más impactante para nosotros, por cuanto Mercedes y yo nos habíamos encontrado fortuitamente con ellos en Margarita, pocos días antes. Irene fue una mujer excepcional. Historiadora y docente universitaria, realizó una importante labor como profesora e investigadora, particularmente interesada en los aspectos históricos de la industria petrolera venezolana.

A ello unía su maravilloso don de gente y su particular manera de rendir culto a la amistad. Una de las mujeres que más falta hacen en esta hora menguada. Héctor sabe que tiene nuestro afecto solidario, acrecido en tan duro trance.

Caracas, 16 de enero de 2007.