En los artículos anteriores he hablado de un mal uso de la preposición “hasta” que se genera en México y se ha ido extendiendo a otros países. Es un vicio gramatical en el que habitualmente incurren incluso escritores muy importantes, que, además, en general escriben muy bien y son maestros del idioma, a quienes les profeso gran admiración, como el mexicano Carlos Fuentes y el nicaragüense Sergio Ramírez.
Un caso de ese uso impropio y viciado de la preposición “hasta” lo hallamos en frases como “Hasta ayer fue que lo supe”, con la cual se quiere decir que sólo ayer lo supe, o sea, algo muy distinto de lo que la frase así construida significa para cualquier hispanohablante medianamente conocedor de nuestro idioma. En este caso el error consiste en usar un “hasta” que no sólo es innecesario, sino que además modifica el sentido de la idea que se quiere expresar. Basta, entonces, decir “ayer fue que (o cuando) lo supe” para expresar con propiedad lo que se quiere expresar.
Sin embargo, la misma idea puede manifestarse usando la negación, y en tal caso sí con “hasta”: “Hasta ayer no lo supe”, es decir, “Fue ayer cuando lo supe”.
A veces la idea que se quiere expresar exige una negación, de modo que al suprimirla también se incurre en error: “Se abre hasta las 4”. Cualquier hispanohablante conocedor del idioma entiende que se trata de un negocio, o algo así, que está en este momento abierto, pero que lo estará sólo hasta las cuatro, cuando cerrará sus puertas. Sin embargo, con ello los mexicanos quieren decir lo contrario: que está cerrado hasta las 4, cuando será abierto. Aquí, como puede verse, el error se produce al suprimir el adverbio de negación, de modo que basta con ponerlo para evitar el feo y disparatado error: “No se abre hasta las 4”.
Este error es inexplicable, y lo es aún más que se haya generalizado tanto en México, de donde ha sido exportado a otros países, incluso el nuestro, donde ya lo he oído y leído algunas veces. Y sobre todo asombra que hayan caído en él gente indudablemente culta, escritores, periodistas, comunicadores sociales en general, algunos que se cuentan entre los más destacados y valiosos del Continente.
¿INNOVADORES DEL IDIOMA?
Se ha continuado trasmitiendo por TV la cuña que dice “La siguiente transmisión obedece con lo establecido en el artículo 10”, en lugar de “obedece a…”, a la cual me referí en el artículo anterior, preguntándome si tal redacción revelaba una elemental ignorancia de nuestro idioma, o, por lo contrario, un hallazgo de escritura capaz de enriquecer y de embellecer la lengua que hablamos. La persistencia en su trasmisión parece indicar definitivamente que se trata de un aporte al buen empleo del idioma castellano. Por ello valdría la pena que los redactores de la cuña la enviaran a la Real Academia Española, donde actualmente se trabaja en la elaboración de una nueva gramática castellana, como un valioso aporte al mejoramiento y embellecimiento del idioma, que con toda seguridad allá lo agradecerían infinitamente.
Caracas, 16 de septiembre de 2008.