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Mayúsculas y minúsculas (y 6)

Ya vimos que se escriben con inicial minúscula los nombres de los días de la semana, de los meses y de las estaciones del año: lunes, jueves, domingo, enero, mayo, agosto, diciembre, primavera, verano, otoño, invierno.

Se escriben siempre con minúscula inicial los gentilicios: venezolano, colombiano, americano, europeo, estadounidense, caraqueño...

Los títulos, cargos y nombres de dignidad, como rey, papa, presidente, duque, ministro, general, etc., se escribirán con inicial minúscula siempre que acompañen al nombre propio de la persona o del lugar a los que corresponden: el rey Juan Carlos, el papa Juan XXIII, el duque de Mantua, el presidente de Brasil, el ministro de Educación... También cuando se usan en sentido genérico, sin referencia a determinada persona o lugar: "El actual papa viaja menos que el anterior"; "Los ministros son auxiliares del presidente"; "Los duques, condes y marqueses forman parte de la nobleza española".

Sin embargo, estos nombres podrán escribirse con mayúscula inicial cuando se quiera exaltar la dignidad que representan: "Los Reyes Católicos", "El Papa bueno". Igualmente cuando se usan solos, sin complementos, de manera que se sobreentienda de quién se trata y se quiera exaltar su personalidad: "El Papa bendijo a la multitud desde la ventana del Vaticano"; "El Rey inauguró la Feria del Libro". Lo mismo suele usarse en las leyes, decretos, resoluciones y demás documentos oficiales, que se encabezan con la mención del organismo o funcionario que los dicta: "El Presidente de la República de Venezuela decreta...".

En el campo de la publicidad suele alterarse las normas de uso de las mayúsculas y minúsculas. A veces en avisos y cuñas de televisión se escriben con mayúscula palabras que usualmente van con minúscula, o a la inversa, con minúscula otras que generalmente van con mayúsculas. Esto se hace con fines de destacar aquellas palabras, que resaltan a la vista como faltas de ortografía. Algo parecido ocurre muchas veces cuando se trata del diseño y la diagramación de libros y periódicos o revistas, en las cuales estas alteraciones de las normas se hacen con fines artísticos.

Usar este artificio es lícito, siempre y cuando no constituyan abusos que puedan influir negativamente en la enseñanza de las normas ortográficas en los planteles de educación. Con la advertencia de que es muy difícil establecer en estos casos un lindero entre lo que es abuso y lo que no lo es. Es importante tener en cuenta que muchas de estas normas, y en general de las normas gramaticales, responden a usos y costumbres que se arraigan y se generalizan. La costumbre tiene en la lengua mucha más importancia de lo que comúnmente se cree.

Caracas, 17 de marzo de 2009.