Aunque los verbos ser y estar son copulativos, como ya vimos,
y todos los demás
son predicativos, es posible que algunos verbos predicativos hagan de copulativos,
con la función primordial de servir de nexo o enlace entre el sujeto
y el atributo, es decir, entre el sujeto y una palabra o frase que le atribuya
una cualidad a través de dicho verbo (El atributo se conoce también
como complemento predicativo).
En la oración “La señora amaneció mejor”, lo esencial
que se predica del sujeto (señora) no es tanto que amaneció,
sino que muestra una mejoría con respecto al día anterior, lo
cual podría
expresarse también con el verbo estar:
“Hoy la señora está mejor”. Allí el verbo amaneció no
es el núcleo semántico de lo que se afirma de la señora,
sino que su función es copulativa, o sea, de nexo o enlace entre el
sujeto y el atributo o complemento predicativo.
Igual ocurre en “Los viajeros llegaron hambrientos”; “El niño se veía
feliz”; “Fulano anda enamorado”. Los verbos llegaron, se veía y anda
no son lo esencial que se predica o afirma del sujeto correspondiente, que
sí lo
son los adjetivos hambrientos, feliz y enamorado, es decir, los atributos o
complementos predicativos. O sea, lo que se predica de los viajeros no es que
llegaron, sino que estaban hambrientos; del niño no es que se veía,
sino que estaba feliz, y de Fulano no es que andaba, sino que estaba enamorado.
Obsérvese
que en los dos primeros ejemplos los verbos, llegaron y parecía, conservan
su significado, aunque su función sea copulativa; pero en el tercer
ejemplo el verbo anda pierde incluso su significado, y adopta uno figurado,
es decir, allí el verbo andar no tiene nada que ver con la idea de desplazarse
o ir físicamente de un lugar a otro, y se refiere más bien a
un estado anímico del sujeto.
El atributo o complemento predicativo tiene una función calificativa,
propia del adjetivo. Por lo común el atributo o complemento predicativo
es un adjetivo calificativo: “El niño está muy grande”; “La
profesora es muy sabia”; “La casa era muy bonita”; “Los perros están
agitados”.
En estas oraciones los atributos grande, sabia, bonita y agitados son adjetivos.
Sin embargo, es frecuente que la función de atributo recaiga en otras
palabras que no son adjetivos, o en frases diversas. Por ejemplo, en la oración “Eso
está por
verse” el atributo es la frase “por verse”, que en este caso tiene un significado
adjetivo, de modo que puede reemplazarse por uno equivalente:
“Eso es improbable”, o “Eso no es seguro”. En “Su hermano es médico”,
el atributo es el sustantivo médico,que no es adjetivo, pero en este
caso reúne un conjunto de cualidades, las que se requieren para ser
médico,
por lo cual este sustantivo es asimilable, en esta oración, a un adjetivo
calificativo.
No obstante su condición de verbos copulativos, ser y estar a veces
pueden actuar en la oración como predicativos, formando así oraciones
predicativas y no atributivas. Al final de su novela Canaima Rómulo Gallegos
emplea la oración “Esto fue...” . Es una breve oración que, no
obstante su brevedad, está cargada de significación, y aun de
simbolismo.
Con ella el novelista quiere significar “Esto ocurrió así”, “Todo
pasó de esta manera”, y en concordancia con los hechos que en la novela
se narran, la oración tiene incluso un contenido admonitorio, como significando
que las cosas ocurrieron así, pero que no deben volver a ocurrir de
ese modo. Es claro, pues, que allí el verbo fue no es copulativo,sino
predicativo.
Igual ocurre en otros casos muy comunes, como en la famosa oración de
Fray Luis de León “Los pocos sabios que en el mundo han sido”, donde
el verbo ser (han sido) tiene mas bien el valor de existir; “Eso será si yo
lo permito”, con el verbo será en función de ocurrirá; “Sea
como
sea”, es decir, “ocurra como ocurra”; “Así sea”, con valor de “así suceda...”,
etc. Cuanto aquí hemos visto demuestra claramente el gran dinamismo
de nuestra lengua, ajena a rigideces y petrificaciones estériles.
Caracas,
18 de abril de 2006.