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Frase y oración (IV)

Aunque los verbos ser y estar son copulativos, como ya vimos, y todos los demás son predicativos, es posible que algunos verbos predicativos hagan de copulativos, con la función primordial de servir de nexo o enlace entre el sujeto y el atributo, es decir, entre el sujeto y una palabra o frase que le atribuya una cualidad a través de dicho verbo (El atributo se conoce también como complemento predicativo).

En la oración “La señora amaneció mejor”, lo esencial que se predica del sujeto (señora) no es tanto que amaneció, sino que muestra una mejoría con respecto al día anterior, lo cual podría expresarse también con el verbo estar:
“Hoy la señora está mejor”. Allí el verbo amaneció no es el núcleo semántico de lo que se afirma de la señora, sino que su función es copulativa, o sea, de nexo o enlace entre el sujeto y el atributo o complemento predicativo.

Igual ocurre en “Los viajeros llegaron hambrientos”; “El niño se veía feliz”; “Fulano anda enamorado”. Los verbos llegaron, se veía y anda no son lo esencial que se predica o afirma del sujeto correspondiente, que sí lo son los adjetivos hambrientos, feliz y enamorado, es decir, los atributos o complementos predicativos. O sea, lo que se predica de los viajeros no es que llegaron, sino que estaban hambrientos; del niño no es que se veía, sino que estaba feliz, y de Fulano no es que andaba, sino que estaba enamorado. Obsérvese que en los dos primeros ejemplos los verbos, llegaron y parecía, conservan su significado, aunque su función sea copulativa; pero en el tercer ejemplo el verbo anda pierde incluso su significado, y adopta uno figurado, es decir, allí el verbo andar no tiene nada que ver con la idea de desplazarse o ir físicamente de un lugar a otro, y se refiere más bien a un estado anímico del sujeto.

El atributo o complemento predicativo tiene una función calificativa, propia del adjetivo. Por lo común el atributo o complemento predicativo es un adjetivo calificativo: “El niño está muy grande”; “La profesora es muy sabia”; “La casa era muy bonita”; “Los perros están agitados”. En estas oraciones los atributos grande, sabia, bonita y agitados son adjetivos. Sin embargo, es frecuente que la función de atributo recaiga en otras palabras que no son adjetivos, o en frases diversas. Por ejemplo, en la oración “Eso está por verse” el atributo es la frase “por verse”, que en este caso tiene un significado adjetivo, de modo que puede reemplazarse por uno equivalente:
“Eso es improbable”, o “Eso no es seguro”. En “Su hermano es médico”, el atributo es el sustantivo médico,que no es adjetivo, pero en este caso reúne un conjunto de cualidades, las que se requieren para ser médico, por lo cual este sustantivo es asimilable, en esta oración, a un adjetivo calificativo.

No obstante su condición de verbos copulativos, ser y estar a veces pueden actuar en la oración como predicativos, formando así oraciones predicativas y no atributivas. Al final de su novela Canaima Rómulo Gallegos emplea la oración “Esto fue...” . Es una breve oración que, no obstante su brevedad, está cargada de significación, y aun de simbolismo.

Con ella el novelista quiere significar “Esto ocurrió así”, “Todo pasó de esta manera”, y en concordancia con los hechos que en la novela se narran, la oración tiene incluso un contenido admonitorio, como significando que las cosas ocurrieron así, pero que no deben volver a ocurrir de ese modo. Es claro, pues, que allí el verbo fue no es copulativo,sino predicativo.

Igual ocurre en otros casos muy comunes, como en la famosa oración de Fray Luis de León “Los pocos sabios que en el mundo han sido”, donde el verbo ser (han sido) tiene mas bien el valor de existir; “Eso será si yo lo permito”, con el verbo será en función de ocurrirá; “Sea como sea”, es decir, “ocurra como ocurra”; “Así sea”, con valor de “así suceda...”, etc. Cuanto aquí hemos visto demuestra claramente el gran dinamismo de nuestra lengua, ajena a rigideces y petrificaciones estériles.

Caracas, 18 de abril de 2006.