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Oraciones compuestas (XI)
Oraciones subordinadas temporales

En el artículo anterior veíamos que la acción del verbo de la oración subordinada temporal puede ser simultánea con respecto a la del verbo principal: “Yo llegaba al banco cuando se produjo el asalto” ; “Voy un momento a la farmacia mientras tú te vistes”. Pero vimos también que ambas acciones pueden no ser simultáneas, sino sucesivas:
“Cuando terminó de hablar lo aplaudieron largamente”; “Cuando oyeron los disparos salieron corriendo”.

Pues bien, la sucesión de anterioridad suele expresarse mediante las locuciones “primero que” y “antes de que”, o equivalentes: “Hay que consumir los víveres que tenemos, primero que lleguen los nuevos” ; “Vamos a advertírselo antes de que sea tarde”. Si la sucesión es de posterioridad, usamos la locución “después de que”, o equivalentes:
“Debemos salir antes de que caiga la noche”. Es de advertir que el uso ha ido imponiendo la eliminación de la preposición “de” en estas locuciones, y suele decirse “antes que” y “después que”. Se trata de una construcción viciosa, pero que se hace cada día más frecuente.

Así mismo, con la locución “desde que” indicamos el comienzo de la acción del verbo de la oración subordinada:
“Ella se molestó desde que le llamé la atención por su mal comportamiento”. Igualmente, con la locución “hasta que” indicamos el fin de la acción del verbo subordinado: “No pase la raya amarilla hasta que el tren se detenga”. Este giro, por cierto, causa a menudo confusión entre los usuarios de la lengua. Mucha gente cree que la construcción apropiada es en forma negativa: “No pase la raya amarilla hasta que el tren no se detenga”. Es un error, aunque se haya dicho así muchas veces. En la advertencia del Metro de Caracas se trata de una acción negativa: “no pase la raya amarilla” equivale a “manténgase detrás de la raya amarilla”.

Ahora bien, ¿hasta cuándo debemos permanecer detrás de la raya amarilla?. “Hasta que el tren se detenga”, y no “hasta que el tren no se detenga”. Esta confusión puede deberse a un cruce con una oración equivalente, construida con el adverbio “mientras”: “No pase la raya amarilla mientras el tren no se detenga”. Aquí sí es válido el adverbio de negación “no”.

La misma confusión se presenta cuando construimos una oración equivalente con la locución “hasta tanto” : “La huelga se mantendrá hasta tanto se nos pague lo que nos deben”. Mucha gente dice: “... hasta tanto no se nos pague lo que se nos debe”, lo cual es un error, al parecer por confundir la locución “hasta tanto” con el adverbio “mientras”.

Por otra parte, la oración subordinada temporal se construye con el verbo en subjuntivo cuando indica una acción futura con respecto al verbo de la oración principal o subordinante: “Cuando lleguemos a casa veremos qué hacer”.

Aquí observamos claramente que la acción de la oración subordinada temporal, “Cuando lleguemos a casa”, en presente de subjuntivo, es futura con respecto a la acción del verbo principal, “veremos”, en futuro de indicativo. La oración subordinada no podría construirse en este caso en modo indicativo, porque el oído y el sentido común la rechazarían:
“Cuando llegamos a casa veremos qué hacer” o “Cuando llegaremos a casa veremos qué hacer”.

Caracas, 20 de marzo de 2007.