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Uso y significados de las preposiciones (conclusión)

“Según”
Esta preposición indica una relación de conformidad de una cosa con otra, es decir, que una sigue a la otra: “Todo es según el color / del cristal con que se mira”; “Nosotros actuamos según las instrucciones que se nos dieron” ; “Las cosas se harán según las circunstancias lo permitan”; “Las cosas ocurrieron así, según consta en el acta”.

“Sin”
Denota la falta o carencia de algo: “Estoy sin trabajo”; “Escribió un artículo sin desperdicio”; “Ellos actúan así sin saber lo que les espera.

“So”
Esta preposición es anticuada, y hoy se emplea en muy contados casos. Significa “bajo o debajo de”: “Eso no puede hacerse, so pena de multa o de prisión”; “Lo hicieron so pretexto de que tenían necesidad de hacerlo”; “Ella lo consiente mucho, so capa de ser un desvalido”.

La palabra “so” se emplea también, ya no como preposición, con valor de interjección, para detener a una bestia.

Igualmente se usa, también con valor interjectivo, para referirse despectivamente a una persona: “¡So bestia!, ¿Cómo haces eso?”.

“Tras”
Señala la ubicación espacial o temporal de una persona, animal o cosa con respecto de otra que la precede: “Iba tras de mí y no me di cuenta”; “Estaba tras de un armario, y por eso no se veía”; “Tras de la tempestad viene la calma”.

También se usa para indicar una meta o propósito: “Ella vive tras la idea de ser rica”; “Van tras de un ideal inalcanzable”; “La policía está tras de los asaltantes del banco”.

Igualmente puede ser equivalente de “además”: “Tras de insultarla, la golpea”; “Tras de haberla atropellado con su carro, se dio a la fuga”; “¡La pobre!: tras de fea, bruta”.

Combinaciones de preposiciones
Muchas personas creen que en una misma frase u oración no se pueden emplear dos o más preposiciones seguidas, formando una unidad sintáctico-semántica. De hecho así solían decir antes -no sé si ahora- los maestros en las escuelas. Es un error. La combinación de dos o más preposiciones no sólo es posible, sino que también ocurre con cierta frecuencia.

Por ejemplo, en el lenguaje tribunalicio suele usarse la frase “comparecer por ante...”, en que se combinan dos preposiciones, “por” y “ante”. Otra frase propia del lenguaje forense es “apelar para ante el superior”, en que van juntas “para” y “ante”.

Igualmente son comunes frases como “Esa mujer habla hasta por los codos”; “Estamos dispuestos a pasar por sobre lo que sea”; “Los disparos venían de entre los matorrales”.

Es posible también que se combinen tres preposiciones: “Nos disparaban desde por entre los árboles”; “Él ha sido ingrato hasta para con sus padres”; “Ese es capaz de pasar hasta por sobre su propia familia”.

En España se usa corrientemente la frase “ir a por...”: “Voy a por vino”; “Fue a por su hijo a la escuela”. Mucho se ha discutido sobre la posible impropiedad de esta construcción en que se juntan las preposiciones “a” y “por”. Nada hay en ella objetable por el hecho de reunir dos preposiciones, pues ya vimos que eso es posible y a veces hasta necesario. Sin embargo, las frases así construidas no lucen muy razonables ni se percibe claramente su sentido. En todo caso, esta especie de modismo no se ha extendido a América, a Dios gracias.

Caracas, 21 de agosto de 2007.