Vimos que las oraciones simples se integran para formar oraciones compuestas mediante dos procedimientos:
1) Coordinación; 2) Subordinación.
Coordinación. Vimos también que en la coordinación las oraciones simples integradas en la oración compuesta son sintácticamente autónomas e independientes, pero ideológicamente existe entre ellas una unidad de pensamiento, es decir, no se trata de una serie de oraciones simples dispuestas de modo incoherente, sino que entre ellas existe un nexo semántico, porque todas se refieren a una idea determinada.
Ya vimos, igualmente, que la coordinación puede ser de dos clases: 1) yuxtaposición; 2) coordinación mediante elementos de enlace. En la yuxtaposición las oraciones simples se colocan unas al lado de las otras, sin conexión gramatical entre ellas. La unidad es fundamentalmente semántica, pues todas las oraciones se refieren a una idea central: “Mañana vamos a la playa. Saldremos temprano. Esta noche dejaremos todo listo. Así ahorraremos tiempo. Nos levantaremos a las 5, a más tardar”.
En la coordinación mediante elementos de enlace las oraciones simples se conectan o enlazan entre sí mediante elementos gramaticales conectores (conjunciones, preposiciones, pronombres relativos, adverbios, etc.): “Como mañana vamos a la playa, creo que debemos salir temprano, yo diría que a eso de las cinco, y es conveniente que esta noche dejemos todo listo, pues así ahorraremos tiempo”. Obsérvese aquí la presencia de conectores o elementos de enlace que no aparecen en el ejemplo anterior: como, que, y, pues.
Recordemos también que, tanto en la yuxtaposición como en la coordinación mediante conectores, la unidad semántica o de significado de la oración compuesta en su conjunto, se auxilia con elementos fonológicos, como la entonación y las pausas, que en la lengua escrita van representados por signos de puntuación.
Subordinación. A diferencia de la coordinación, la subordinación supone que la oración compuesta está formada por dos o más oraciones simples, enlazadas entre sí por elementos conectores, pero que, además, no son oraciones gramaticalmente autónomas e independientes.
Al contrario, en la subordinación hay una oración principal o subordinante, y una o más oraciones subordinadas, las cuales son sintácticamente dependientes de la principal o subordinante. Esto determina que la oración subordinada, vista aisladamente, resulta incomprensible o sin sentido, porque su significado depende de su relación con la subordinante. Si decimos, por ejemplo, “Los libros que están sobre la mesa son tuyos”, tenemos una oración compuesta formada por una oración principal (“Los libros son tuyos”), y una subordinada (“que están sobre la mesa”). Si las leemos aisladamente, por separado, la oración principal o subordinante, “Los libros son tuyos”, tiene sentido, significa algo fácil de comprender, aunque la persona a quien se habla se pregunte: “¿Cuáles libros?”.
En cambio, la subordinada, “que están sobre la mesa”, sin su conexión con la principal no significa nada, no se entiende. Para captar su sentido hay que leerla u oírla conectada con la principal.
Caracas, 21 de noviembre de 2006