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Oraciones compuestas (XVI)

Muy relacionadas con las oraciones subordinadas condicionales son las subordinadas concesivas, que también se relacionan con las oraciones coordinadas adversativas. En las subordinadas concesivas se plantea una controversia entre la acción del verbo de la oración principal y un obstáculo para que esa acción se realice, el cual se expresa en la oración subordinada. Sin embargo, lo característico de este tipo de oración compuesta es que, a pesar del obstáculo, la acción del verbo principal de todos modos se cumple.

Si decimos, por ejemplo, “Aunque tú no quieras, lo haré”, a la acción de “hacer” de la oración principal se opone el enunciado de la oración subordinada, “ayunque tú no quieras”, pero tal oposición se desecha y la acción de “hacer” de todos modos se cumple.

Es importante observar el comportamiento del modo verbal, que puede determinar diversos tipos de oraciones concesivas. Véase la diferencia entre “Aunque llueve, saldré” y “Aunque llueva, saldré”.

En el primer caso el verbo de la subordinada, “llueve”, está en presente de indicativo, e indica que “está lloviendo”, no obstante lo cual el sujeto de la oración principal ejecutará de todos modos la acción de “salir”. En cambio, en el otro ejemplo el verbo de la subordinada, “llueva”, está en presente de subjuntivo, lo cual indica que aún no está lloviendo, pero que, aunque pueda llover más adelante, el sujeto de la oración principal ejecutará la acción de “salir”.

En la construcción de estas oraciones el enlace más común entre la principal y la subordinada es la conjunción “aunque”, como ya hemos visto. Pero son también muy frecuentes las conjunciones y locuciones conjuntivas como “así”, “si bien”, “aun cuando”, “como”, “siquiera”, “ya que”, “a pesar de que”, “pese a que”, “bien que”, “mal que” y muchas otras: “Nunca te pedí nada, aun cuando sabía que estabas dispuesta a ayudarme”; “No haré eso, así te disgustes conmigo”; “Escribí la carta como tú me dijiste, bien que cambié dos o tres cositas sin importancia” ; “Él es un novelista muy prolífico, si bien con poca imaginación”; “Él se empeñó en hacer las cosas a su modo, a pesar de que bastante le advertimos sobre los riesgos que corría”; “Ella decidió casarse con él, pese a que sabía lo enfermo que estaba”; “Mal que me pese, iré a verla al hospital”...

Es posible también construir estas oraciones subordinadas concesivas aun sin conjunciones del tipo de las señaladas:
“Salga sapo o salga rana, haré como yo digo”; “Digan lo que digan, se hará como yo lo ordene”; “La verdad es que, dígase lo que se quiera, ella tenía razón”; “Sea como sea, ella no tenía ningún derecho a hacer lo que hizo”; “Hagan lo que hagan, siempre habrá problemas”; “Yo iré a buscarte, llueva, truene o relampaguee”; “Por más que nos opongamos, ellos harán lo que les dé la gana”; “Ella no aceptará, por bueno que sea, lo que tú le aconsejes”; “La solución, sea la que fuere, nunca será aceptada por todos”.

Son muchas las posibilidades en la construcción de este tipo de oraciones. Cada quien puede ingeniárselas y hallar fórmulas apropiadas. Nuestro idioma es muy dinámico, y hay que acostumbrarse a usar los innumerables recursos que a diario nos ofrece.

Caracas, 24 de abril de 2007.