El Esbozo de una nueva gramática... llama oraciones subordinadas circunstanciales a las que tradicionalmente se conocían como subordinadas adverbiales. Se trata de oraciones subordinadas que, dentro de la oración compuesta, cumplen una función equivalente a la que en las oraciones simples corresponde a los adverbios. Es decir, son las conocidas comúnmente como oraciones adverbiales, en una denominación que hace juego con las llamadas oraciones sustantivas y oraciones adjetivas o de relativo.
Las oraciones subordinadas adverbiales o circunstanciales se construyen generalmente con adverbios que sirven de articulación entre ellas y la oración principal o subordinante. Su clasificación responde al tipo de adverbio de que se trate.
En primer término tenemos la oración circunstancial o adverbial de lugar. Generalmente se articula con la principal mediante el adverbio donde, al cual se considera correlativo, porque se refiere a un antecedente, del mismo modo como lo hace la oración adjetiva, según ya vimos: “Esta es la casa donde se reunió el Congreso de Angostura”. Aquí la frase subordinada “donde se reunió el Congreso de Angostura” tiene como antecedente el sustantivo “casa”, y hace función de complemento circunstancial de lugar de la oración principal.
Observa el Esbozo... que este tipo de oración subordinada circunstancial fácilmente se confunde con una subordinada adjetiva, por el carácter correlativo del adverbio.
En efecto, si sustituimos dicho adverbio por la locución pronominal “en que”, la subordinada circunstancial se convierte en subordinada adjetiva o de relativo: “Esta es la casa en que se reunió el Congreso de Angostura”.
Generalmente el antecedente de la oración subordinada circunstancial de lugar es un sustantivo, como en los ejemplos anteriores. Pero podría ser también un adverbio de lugar, que sirve de antecedente a “donde” : “Aquí es donde está enterrado el tesoro”. “Aquí”, adverbio de lugar, sirve de antecedente de “donde”. El antecedente puede ser igualmente toda la oración principal: “Eso fue lo que hizo, de donde se deduce que no tuvo la intención de delinquir”.
El antecedente de “donde” es toda la oración “Eso fue lo que hizo”.
Es muy importante que al construir oraciones de este tipo se observe bien la relación entre el adverbio y su antecedente.
Por no hacerlo, es frecuente que se construyan oraciones anómalas, y aun absurdas, por no haber congruencia entre el adverbio y su antecedente. Comúnmente oímos, por ejemplo, que el animador de un espacio de televisión, al despedir el programa dice: “Nos despedimos hasta el próximo domingo, donde les ofreceremos un nuevo programa de esta serie”. El más elemental sentido común nos indica que, si el antecedente del adverbio es “el próximo domingo”, el adverbio no puede ser “donde”, sino “cuando”. Sin embargo, este tipo de dislate es muy frecuente entre la gente de radio o televisión, y mucho menos, afortunadamente, en el lenguaje escrito.
Es posible que en este tipo de oración se calle el antecedente, que fácilmente se deduce: “Voy a donde me llaman”.
Aquí la oración principal es elíptica, porque se suprime el antecedente, que sería “el lugar” o “donde quiera” :
“Voy al lugar de donde me llaman”, o “Voy a dondequiera que me llamen”.
Caracas, 27 de febrero de 2007.