Establecida la diferencia entre oración simple y oración compuesta, y como en artículos anteriores vimos la estructura y funcionamiento de las oraciones simples, dedicaré los próximos a las oraciones compuestas.
Ya vimos que en la oración compuesta por yuxtaposición las oraciones simples que las forman van unas al lado de las otras, sin elementos gramaticales de enlace entre ellas, y cada una con total independencia y autonomía sintáctica. La unidad de las oraciones simples en este caso es ideológica, porque todas se refieren a la idea central que expresa la oración compuesta en conjunto. Tal unidad se manifiesta también y se refuerza por la entonación y las pausas en la lengua oral, representadas parcialmente en la escrita por los signos de puntuación y los acentos ortográficos, que son los que se marcan mediante tildes.
En la coordinación de oraciones mediante elementos de enlace estos son, generalmente, las conjunciones.
De ahí que haya diferentes tipos de coordinación según el tipo de conjunción que se utilice.
Coordinación copulativa. Tenemos, en primer lugar, la coordinación copulativa, en la cual las oraciones simples se enlazan o conectan entre sí mediante conjunciones copulativas, y tienen más que todo un valor o sentido sumativo o acumulativo, es decir, cada oración simple suma una idea a las sumadas por las demás:
“Él vive con sus padres y estudia en la Universidad Central”. Aquí tenemos dos oraciones simples: 1) “Él vive con sus padres”; 2) (Él) estudia en la Universidad Central”. Cada oración se suma a la otra mediante la conjunción copulativa “y”, que es esencialmente sumativa.
La conjunción “y” se convierte en “e” cuando la segunda oración simple comienza por “i” o por “hi”, para evitar la concurrencia de las dos vocales, que puede resultar chocante al oído: “Nos levantamos temprano, e íbamos a salir cuando se presentó un inconveniente de última hora”; “Salimos a tiempo, e hicimos una sola parada en el camino”.
Cuando en una oración compuesta son más de dos las oraciones simples que la forman enlazadas por la conjunción copulativa, esta se emplea sólo en la oración final, y en las demás se sobreentiende: “Ella era muy divertida, tenía sentido del humor, le gustaban las fiestas, y cuando hablaba siempre empleaba refranes graciosos y dichos populares”.
Pero la “y” no es la única conjunción copulativa, y se usa sólo cuando las oraciones enlazadas por ella son de tipo afirmativo. Si se trata de oraciones de tipo negativo, entonces se emplea la conjunción copulativa “ni”: “Ellos no fueron a la fiesta, ni llamaron para excusarse”.
A veces, en estos casos, se emplea la conjunción “ni” en lugar del adverbio de negación “no”: “Ellos ni lavan ni prestan la batea”.
A veces se usa esta repetición de la conjunción con fines estilísticos, o para reforzar lo que se quiere decir: “Él no está bien: ni come, ni duerme, ni habla, ni se ríe”. Por supuesto, en estas oraciones, en lugar del primer “ni” puede ir el adverbio “no”. Incluso el “no” puede reemplazar los demás “ni”, salvo el último.
Igual ocurre con la conjunción “y”: “Su novia es bella, y graciosa, y simpática e inteligente”. Es obvio que la repetición de la “y” resalta el valor acumulativo de la oración.
Caracas, 28 de noviembre de 2006