La derivación
El extraordinario dinamismo de la lengua se percibe en la necesidad constante de crear o adoptar nuevas palabras, necesarias para expresar las nuevas ideas y o dar nombre a los nuevos objetos que van surgiendo al paso de la evolución de la sociedad. Esto se ve especialmente hoy, cuando la velocidad con que se presentan los hechos sociales se ha acelerado enormemente, en buena parte debido a los enormes logros técnicos de la comunicación, que ha empequeñecido al mundo y puesto a los hombres en contacto mucho más rápidamente que hasta hace poco.
La evolución de la sociedad, sobre todo a ese ritmo vertiginoso, crea nuevas necesidades expresivas, que es necesario satisfacer para poder comunicarnos en este mundo con tanto de caótico. Esas nuevas necesidades expresivas requieren, entre otras cosas, nuevas palabras para designar las nuevas realidades que van surgiendo, particularmente en forma de nuevas invenciones o nuevos descubrimientos en el seno de todas las actividades humanas. Y las nuevas palabras que se requieren vienen, por una parte, de otras lenguas mediante los llamados "préstamos" y "calcos" lingüísticos, de los cuales hablaré en otra ocasión.
Se trata simplemente de traer las palabras necesarias mediante la adopción de vocablos extranjeros o mediante la traducción literal o adaptación al Castellano de vocablos de otras lenguas.
Pero el vocabulario también se enriquece internamente, mediante la creación dentro del propio idioma de nuevos vocablos. Esto se hace mediante la derivación, la composición y la parasíntesis. Son procedimientos para la creación de nuevos vocablos que se rigen por ciertas normas y principios. Hoy voy a referirme a la derivación.
La derivación consiste en un procedimiento por el cual una palabra surge de otra previamente existente, por medio del agregado a la palabra primitiva de un sufijo adecuado, específicamente propio de la derivación.
Son muy frecuentes los llamados derivados postverbales, es decir, nombres que derivan de un verbo mediante el agregado de un sufijo de los muchos que sirven para ello: con el sufijo "-a" se forman derivados como "compra" ("compr + a"); "venta", ("vent + a"); "mama", ("mam + a"). Obsérvese que en todos estos ejemplos la palabra primitiva, al unirse al sufijo pierde la terminación verbal, la cual, de hecho es sustituida por el sufijo.
Con el sufijo "-ata": "caminata" ("camin + ata"); "cantata" "cant + ata"); "data" ("d + ata"). En este último caso el verbo primitivo, "datar", no sólo ha perdido la terminación verbal "-ar", sino también la combinación "at" de la raíz, pues la "t" del derivado es la del sufijo.
Caracas, 28 de octubre de 2008.
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