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Oraciones compuestas (VII)

Vimos al final del artículo anterior que la presencia de un pronombre relativo al frente de la oración subordinada adjetiva, por lo que se las llama también oraciones de relativo, determina que en estas subordinadas haya siempre un antecedente, que es el antecedente del relativo, es decir, el nombre anteriormente mencionado al cual se refiere el relativo. En el ejemplo “El hombre que vino ayer volvió esta mañana” el antecedente de la subordinada (“que vino ayer”), y del relativo que la precede (“que”) es el sustantivo “hombre”, perteneciente (sujeto) a la oración principal o subordinante.

Cuando la subordinada adjetiva va encabezada por los relativos “que” o “quien”, es posible que el antecedente se calle, lo cual no quiere decir que no exista, sino que no se conoce, que es indeterminado, que no interesa o que es fácilmente sobrentendido: “El papá le dio con que mantenerse mientras consigue trabajo”. El antecedente sobrentendido de la subordinada es “dinero” o “algo” ; “Ella no sabe de lo que se trata”.

En este caso el antecedente es “nada”, “el asunto”, etc. “No había a quien preguntarle”. Aquí el antecedente implícito de “quien” es “gente”, “persona alguna”, “nadie”, etc. En “Este es de quien te hablé” el antecedente sobrentendido es “la persona”, “el individuo”, etc. Caso especialmente interesante es el de las subordinadas adjetivas construidas con el relativo cuyo. Este, como se sabe, además de relativo es también un posesivo, pues establece una relación de propiedad o pertenencia entre dos nombres, uno de los cuales es su antecedente, y por tanto es parte de la oración principal: “Las personas cuyos apellidos empiecen por ‘A’ van en esta fila”. “Cuyos”, en este caso, relaciona el sustantivo “personas”, que es su antecedente, con el sustantivo “apellidos”, pero dicha relación supone la pertenencia del apellido a la persona de quien se trate.

Por ignorar este doble valor de cuyo se comete con frecuencia el error de usarlo mutilándole su sentido posesivo, como si fuese solamente un relativo: “La policía detuvo varias personas, cuyas personas eran todos malandros”.

En esta construcción “cuyas” está mal empleado, usándolo sólo como relativo e ignorando su valor posesivo. No existe, en efecto, relación de propiedad entre los dos sustantivos “personas”, a los que el “cuyo” enlaza. En tal caso habría que decir “... que eran todos malandros”, empleando “que” en lugar de “cuyo” ; o más simplemente: “La policía detuvo varios malandros”.

Es también muy frecuente el mal uso del relativo “cuyo” en frases como “Es posible que mañana llueva, en cuyo caso habría que suspender el partido”. Aquí igualmente se desconoce el valor posesivo de “cuyo” ; habría que decir:
“en el cual caso...”, o, si esta forma se siente como muy académica, cambiarla por “caso en el cual”, o “en ese caso”.

Estos malos usos del relativo “cuyo”, aunque frecuentes, son expresiones vulgares, que revelan ignorancia del idioma propio.

Caracas, 30 de enero de 2007.