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Formas no personales del verbo (4)

EL GERUNDIO (2)
El gerundio puede construirse con la preposición "en", y sólo con ella. Esta construcción fue muy usada en el pasado, y hoy se emplea generalmente en la lengua poética o culta en general. En este caso el gerundio expresa una acción inmediatamente anterior a la del verbo principal: "En terminando de comer saldremos a caminar por el jardín"; "En habiendo sabido la noticia fuimos a verificar lo sucedido". La primera escena del drama Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, comienza así: "¡Cuán gritan esos malditos! / ¡Pero mal rayo me parta / si en concluyendo esta carta / no pagan caros sus gritos!".

En su función verbal el gerundio admite pronombres enclíticos: "Los nietos siempre están alegrándoles la vida"; "Ellos están comiéndose los ahorros y se van a quedar sin un centavo"; "Ya nosotros estábamos yéndonos".

Antiguamente era posible construir el gerundio con pronombres proclíticos. Hoy no es posible, y la enclisis es obligatoria. Sin embargo, puede usarse la proclisis, pero de forma tal que el pronombre proclítico se refiere al verbo principal, y no al gerundio: "Los nietos siempre les están alegrando la vida"; "Ellos se están comiendo los ahorros..."; "Ya nosotros nos estábamos yendo". En estos casos los pronombres "les", "se" y "nos" se refieren al verbo (están, estábamos), y no a los gerundios.

El oficio principal del gerundio en la oración es la de modificar al verbo como un adverbio de modo: "Una mujer iba corriendo por la calle"; "Él siempre está sonriendo"; "Ayer la vi bajándose de un carro de lujo".

Este tipo de oración también se puede construir con el gerundio antepuesto al verbo: "Llorando por la calle iba una mujer"; "Rocheleando se la pasa un grupito en la esquina"; "Faltando la carne nadie queda satisfecho".

Frecuentemente se tiende a usar el gerundio como adjetivo, referido a un sustantivo, y no como adverbio referido a un verbo, lo cual da origen a expresiones impropias: "Se solicita empleada hablando inglés"; "Recibió una caja conteniendo libros y revistas"; "Se casó con una mujer teniendo mucho dinero". En estas oraciones los gerundios "hablando", "conteniendo" y "teniendo" están usados impropiamente, pues se les atribuye una función adjetival que no les corresponde, y deben ser reemplazados por "que hable inglés", "que contenía libros y revistas" y "que tiene mucho dinero".

Sin embargo, hay dos participios que el uso ha lexicalizado como adjetivos, y su uso como tales no resulta impertinente: "ardiendo" e "hirviendo". De modo que no son censurables frases como "agua hirviendo" y "el rancho ardiendo".

Es muy común que empleemos ciertos adverbios en diminutivo: "¿Con que paseandito en horas de trabajo?".

Hay un pasaje en Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos, en el que el Brujeador cuenta un episodio de su vida criminal: "Yo lo que hice fue arrimarle la lanza. Lo demás lo hizo el difunto; él mismo se la fue clavandito como si le gustara el frío del jierro".

Caracas, 30 de octubre de 2007.