Ya vimos que en la construcción de oraciones verbales es esencial saber si el verbo debe ir seguido de una preposición o no y, en el primer caso, determinar con toda exactitud cuál es la que debemos emplear. Aunque se trata de un problema gramatical, su solución no es tan compleja como pudiera parecer. Más que conocimientos gramaticales –que en ningún caso dejan de ser muy útiles–, basta aplicar el sentido común, para saber exactamente a cuál o cuáles preposiciones recurrir.
La cuña oficialista de TV a que he hecho referencia en los tres artículos anteriores, y que tozudamente se sigue pasando, que dice "La siguiente transmisión obedece con lo establecido en el artículo 10", ilustra perfectamente este punto. Ahí se ve diáfanamente que la preposición "con" está mal empleada, es absurda y refleja no sólo la ignorancia de la lengua del que la redactó y de los responsables de su publicación, sino también su total falta de sentido común, pues este indica que allí va "a" y no "con". Quizás en el organismo patrocinante de esa cuña –¿el Ministerio de Información y Comunicaciones?– no sólo ignoran el Castellano, sino que tampoco saben que esa cuña es flagrantemente violatoria de la Ley Orgánica de Educación y de la llamada Ley Resorte, pues en ambas se prohíben las publicaciones que deformen el lenguaje consagrado como idioma oficial en la Constitución de la República de Venezuela.
Qué preposición debe acompañar al verbo dependerá no sólo del verbo mismo, sino también del sentido específico con que este actúe en la oración. De ahí que, como vimos en el artículo anterior, un mismo verbo pueda admitir diversas preposiciones en oraciones con diferentes sentidos.
Es posible, además, que algunos verbos exijan una u otra preposición, caso en el cual habrá que escoger la que más nos guste o nos convenga. Es el caso del verbo "convenir" cuando significa "reconocer o admitir una o más personas lo sostenido por otra u otras": "Convinimos en que las cosas fueran de esa manera". Como el sentido común lo indica, esta oración puede construirse indistintamente con la preposición "de" o con la preposición "con": "Convinimos con que las cosas fueran de esa manera". Por eso, al momento de construir la oración debemos optar por una de las dos preposiciones, sin que haya norma alguna que señale como preferible una u otra. Si se observa con extremo cuidado podrá detectarse entre estas dos formas un ligero matiz de diferenciación, pero de hecho con ambas construcciones se expresa exactamente lo mismo. Por ello la escogencia será esencialmente subjetiva.
Caracas, 30 de septiembre de 2008.