Termocauterio
A mis amigos los doctores
Salvador y Viviana Navarrete
Termocauterio es palabra compuesta, formada por dos raíces griegas: termo, que significa calor, caliente, y cauterio, que significa ardiente, cáustico, o sea, algo que quema, y en Castellano "(...) Agente o instrumento para cauterizar". Cauterizar, a su vez, es "Quemar una herida o destruir un tejido con una sustancia cáustica, un objeto candente o aplicando corriente eléctrica. (...)". (Drae).
Termocauterio aparece en el Drae como "Cauterio hueco, de platino, que se mantiene candente por la electricidad u otro medio semejante", definición que no ha variado desde la primera vez que apareció en el Drae, en 1889. Es demasiado escueta, y la repiten casi todos los diccionarios. Una más precisa la da la Nueva Enciclopedia Sopena (cito por la edición de 1955): "Termocauterio. Cauterio hueco, de platino, que se mantiene candente por el vapor de bencina u otro análogo impelido por un aparato de goma, por medio de la electricidad, o por otro procedimiento semejante. (...)". Quizás hoy la tecnología haya introducido innovaciones no contempladas, por razones obvias, en esta descripción del termocauterio, pero la definición transcrita es bastante exacta.
El termocauterio lo emplean los médicos para extirpar tumores y otras excrecencias, para obtener cicatrizaciones rápidas y muy efectivas, etc.
Pero ningún diccionario registra el uso metafórico de termocauterio, no obstante que se emplea con cierta frecuencia, aunque dentro de un ámbito culto, lo cual seguramente explica su ausencia de los diccionarios.
En efecto, en ciertos campos suele hablarse de aplicar el termocauterio, para referirse a la necesidad de extirpar de raíz ciertos males, ya no del cuerpo, sino de la sociedad. En la política, por ejemplo, y en este caso muy en vinculación con la ética, la corrupción, mal que se extiende cada día más con asombrosa virulencia, y que pareciera no tener remedio, requiere con urgencia de un drástico termocauterio, antes de que el mal adquiera mayor extensión y más insidiosa gravedad.
Aunque no es sólo la corrupción, pues hay muchos otros males en la política y otras áreas cuya persistencia y perversidad requieren de tratamientos radicales, como un verdadero termocauterio.
Caracas, 04 de febrero de
2007.
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