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Boticario (II)

A las doctoras Carmen Ysmenia Barrios
y Armida Díaz Rangel

Aunque "botica" y "boticario" ya casi no se usan, subsisten en expresiones como "Caer algo como pedrada en ojo de boticario", o "Haber en un lugar de todo, como en botica". El origen y significado de la primera lo vimos en el artículo anterior. La segunda puede ser reminiscencia del significado primitivo de "botica". Esta, ya lo sabemos, deriva del griego "apoteka", y originalmente equivalía a bodega (otro derivado de "apoteka"), almacén, lugar de ventas. Es decir, en la "botica" al principio se vendía de todo, no sólo medicinas. Curiosamente, hoy ha vuelto a esa amplitud, pues el concepto moderno de farmacia supone venta de medicinas, pero también de muchas otras cosas.

La figura del boticario siempre gozó de gran prestigio. En los apacibles pueblos de antes el boticario era parte, junto con el cura y el maestro de escuela, de la gente más respetable y prestigiosa, con cierto liderazgo, y a menudo hacían de consejeros de los demás parroquianos. Como en muchos de esos pueblos entonces no había médicos, el boticario solía hacer su función, y la gente acudía a la botica no sólo a comprar remedios, sino también a consultar al boticario sobre sus quebrantos, e incluso a que les sacasen las muelas cariadas.

También en la literatura el boticario y el farmacéutico han tenido una interesante figuración. El más conspicuo es el farmacéutico Homais, en Madame Bovary, la famosa novela de Gustavo Flaubert, paradigma del pequeño burgués, afortunado, anticlerical, hablachento y volteriano.

Y en Cantaclaro, de Rómulo Gallegos, Juan Crisóstomo Payara es, en realidad, médico, pero ejerce más como farmacéutico, en la farmacia que hereda de su padre, que sí era farmacéutico.

Despierta curiosidad la dualidad entre "farmacéutico" y "farmaceuta". Quizás en la formación de éste hayan influido vocablos como "terapeuta" y "hermeneuta". Durante mucho tiempo, según precisa Rosemblat, ambas formas coexistieron en Venezuela y otros países de América, y también en España. En nuestro país, desde 1894, cuando se crean las primeras facultades de Farmacia, se impuso oficialmente "farmacéutico", que poco a poco fue desplazando a "farmaceuta".

Caracas, 07 de octubre de 2007.