Marramucia
Aunque hoy se emplea menos que
antes, la palabra marramucia, y su variante marramuncia, siguen siendo
muy venezolanas. Marramucia no aparece en el Drae ni en el Diccionario
de Americanismos de Marcos A. Morínigo.
Pero sí en el Diccionario de Americanismos de la editorial Sopena, definida
como "Marrullería, astucia con que se halaga a quien se quiere engañar",
y, como es norma en este diccionario, sin atribuirla a ningún país
o región, como si fuese usual en toda Hispanoamérica, lo cual no
es así. También está en el Diccionario de Americanismos
de Alfredo N. Neves, definido igualmente como marrullería, y atribuido
al norte de Argentina -no creo que sea así-, y Venezuela.
En estos dos diccionarios el término figura sólo en la variante
marramuncia.
En el Diccionario de Venezolanismos (M. J. Tejera et al) se definen marramucia
y marramuncia como “Acción innoble o deshonesta; vileza, artimaña.
2. Hechicería”. Esta última acepción es propia de Barlovento,
y la otra, usual en la Región Central, los Andes, Lara, Barinas y Nueva
Esparta. Recuerdo haberla oído igualmente en Portuguesa, y creo que se
usa en todo el Llano.
El Diccionario del habla actual de Venezuela (R. Núñez y F. J.
Pérez) es más escueto en su definición, que incluye las
dos formas: “Trampa o engaño”.
Lisandro Alvarado, citando a M. Carmona, define marramucia como “Marrullería,
bellaquería, picardía, tunantada, artimaña”.
El Drae da marrullería como “Astucia tramposa o de mala intención”.
La palabra marramucia se documenta en Venezuela desde mediados del siglo XIX.
Su origen es incierto. Rosenblat, en sus Buenas y Malas Palabras , la menciona
varias veces, pero nada dice sobre su etimología.
Lo cierto es que marramucia hoy se usa menos que antes, tiene un fuerte valor
semántico y simbólico, muy vinculado con la idiosincrasia del venezolano.
Entre nosotros es muy común que una parte de la población practique
la marramucia, la viveza de mala ley, la tramposería, el fraude y las
mil formas de la corrupción, y por otra que grandes sectores de venezolanos
denuncien y critiquen duramente aquella conducta deshonesta e indigna. Lo más
preocupante es que, al parecer, la tendencia a la marramucia aumenta cada día.
Caracas, 14 de mayo de
2006.
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