Atorrante (2)
En mi artículo sobre el vocablo "atorrante" dije que los especialistas dan esta palabra como de origen incierto.
Así lo registran tanto el Drae, es decir, la Real Academia Española, como Joan Corominas en su monumental Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana. Varios lectores me escribieron informándome acerca de conocidas hipótesis sobre dicho origen. Uno de ellos mi entrañable amigo el escritor argentino Mempo Giardinelli.
A continuación transcribo parte de su mensaje: "Ante todo saludarte con el afecto de siempre. Y enseguida (...) quisiera contribuir a esclarecer aún más este vocablo, que es un argentinismo de vieja data y atraviesa toda nuestra literatura del siglo XX. A finales del siglo XIX empezaron a construirse las obras sanitarias en Buenos Aires y casi toda la red de cloacas se instaló con unos enormes caños que fabricaba una empresa llamada A. Torrant & Cía. (...) Ése era el sello estampado en (...) los grandes caños, los cuales, antes de ser enterrados (...) servían de improvisados refugios a vagabundos, mendigos, gente sin casa. De ese hecho derivó el vocablo (...): a esos tipos se los empezó a llamar atorrantes, porque residían, o moraban, en los caños de A. Torrant.
No tengo bibliografía a la mano (...), pero esto lo sé (...) porque es lo que podríamos llamar un `saber’ popular. (...) Por ahora (...) lo que encuentro es esto: según José Gobello, en su (...) Diccionario Lunfardo (...), `Eduardo Gutiérrez creó el término Atorrante para designar a la persona que, apartada de la convivencia, se entregaba a la mendicidad y pernoctaba preferentemente en los caños de las obras de salubridad, antes de que ellos fueran emplazados definitivamente. Este vocablo pasó a significar luego: Vago que anda de una parte a otra sin oficio y limosneando’.
(...) De este neologismo argentino (y específicamente porteño, y más aún, lunfardo) derivó el verbo atorrar como sinónimo de `dormir’. Y atorrantear como ídem de vagabundear. Y atorranta como mujer de entrega fácil aunque (...) `no es todavía una prostituta profesional’. (...) Espero haber contribuido a tus siempre deliciosos, sabios y profundos trabajos con La palabra.
Tuyo en el abrazo, con Mercedes, Mempo".
Caracas, 20 de abril de
2008.
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