¿Chavista
o chavecista?
Mucha gente se extraña de que generalmente llamen chavistas a los partidarios
de Chávez, en vez de chavecistas, que sería lo propio.
Tienen razón. De Chávez deriva chavecista, como de López
lopecista; de Gómez, gomecista; de Pérez, perecista, etc. Chavista
vendría a ser un derivado anómalo. Pero su uso es general y está muy
arraigado.
En estos casos debe tratarse de hallar la causa del fenómeno, que alguna
debe tener.
En materia de lenguaje estos hechos tienen su explicación, y no son caprichosos,
como la gente cree, con razón muchas veces, pero no siempre.
Si se pone cuidadosa atención al oírse uno mismo, y al oír
a los demás, pronunciando el apellido del Presidente, podrá observarse
que generalmente se dice Chave, y no Chávez; es decir, “nos comemos” la “z” final.
Es frecuente en nuestro idioma que se supriman los sonidos finales de las palabras.
Naturalmente, al decir Chave, el derivado lógico es chavista. Esta supresión
de la “z” no se da en los casos de López, Gómez y Pérez.
Que la supresión se haga sólo en Chávez seguramente tiene
sus razones. Por ejemplo, es posible que en esa pronunciación anómala
influya una palabra fonéticamente muy cercana, como es llave.
Consultantes A propósito de esta columna, y de Con la lengua, que aparece
todos los martes en Tal Cual, recibo numerosas consultas y sugerencias, que
agradezco. Algunos quieren que les responda de modo directo e individual, y los
hay que se molestan porque no lo hago. Otros se disgustan porque no siempre les
respondo, a través de mis columnas, con la rapidez que ellos quisieran.
Recibo un promedio diario de cien o más correos electrónicos, y
algunos por otras vías.
La mayoría no se refieren a mis escritos, y muchos son basura que elimino
inmediatamente.
No tengo secretaria ni ayudante. Mi escritura de cada día debo alternarla
con las tareas secretariales. Por eso no puedo responder consultas individuales
sino a través de las columnas, salvo contadísimas y muy especiales
excepciones.
Si lo hiciese, no tendría tiempo para más nada. Ruego a mis amables
lectores entenderlo y que me brinden su comprensión y benevolencia.
Caracas, 21 de mayo de
2006.
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