Sigüí
"Berrinche" es palabra castiza del español. Corominas la documenta a partir de principios del siglo XVII, y dice que deriva de "verres", en latín "verraco". El Drae la define como "Coraje, enojo grande, y más comúnmente el de los niños". Y dice que en Cuba significa "Olor desagradable que despiden las cabras", y en Perú y Panamá "Olor a orina".
El Diccionario de venezolanismos (Tejera et al) lo da como "1. Desorden, alboroto, retozo. 2. And. y Guá. Mal olor; se aplica a personas, cosas o animales. 3. Ap. Afición a la política, 4. Ap. Retozo o rochela de caballos".
El Diccionario del habla actual de Venezuela (R. Núñez y F. J. Pérez) es aún más amplio: "Ambiente de confusión o desorden, generalmente acompañado de ruido fuerte. 2. Mal olor. 3. Insistencia o repetición molesta, especialmente de algo que se dice a alguien. (...)".
En la práctica, el uso que los venezolanos hacemos de este vocablo tan expresivo es aún más rico que las anteriores definiciones.
"SIGÜÍ". Varios lectores me escriben acerca del origen de "sigüí", sobre la que escribí la semana pasada.
La mayoría cree que puede venir de una duplicación de la actitud afirmativa, juntando el "sí" castellano con el "oui" francés, que sonaría más o menos "siuí". Algunos agregan que quizás floreció en tiempos de Guzmán Blanco, gran gustador de la aquiescencia de sus aduladores. Es vieja hipótesis, pero, además de lucir como forzada, tropieza con que, al parecer, "sigüí" es propia del siglo XX, poco o nada conocida en el XIX. Según el Diccionario de venezolanismos (Tejera et al) se documenta a partir de 1916, cuando la emplea Job Pim en su Enciclopedia sigüí. Eso descartaría que fuese usada en el siglo XIX y en tiempos de Guzmán.
Parece hipótesis mejor fundada la que le da a la palabrita un origen africano, según un trabajo de Juan Pablo Sojo, que cita en uno suyo nuestro compañero de Academia Francisco Javier Pérez, copia del cual me fue remitida por un lector.
Quizás una investigación a fondo pueda dar con el origen del tan expresivo "sigüí", aunque no parece fácil, como lo sugiere Ángel Rosenblat, quien citó varias veces la palabra, nada escribió sobre su origen. Todo, en fin, se queda en hipótesis, al menos por ahora.
Caracas, 21 de octubre de
2007.
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