Volver

 

Cordura

"Cordura" es la virtudde los que no son o no están locos, de los que están en su sano juicio y en ejercicio de sus atributos intelectuales. El DRAE define la "cordura" como "1. f. Prudencia, buen seso, juicio. Y del "cuerdo" dice: "1. adj. Que está en su juicio. U. t. c. s. 2. adj. Prudente, que reflexiona antes de determinar. U. t. c. s".

El Diccionario de uso del español de América y España amplía un poco estas definiciones. De "cordura" dice que es "1. Estado psíquico de la persona que tiene la mente sana y no padece ningún trastorno o enfermedad mental: Lo internaron en el hospital para que recuperara la cordura. ANT. Locura". Y del adjetivo "cuerdo" precisa: "1 [persona] Que tiene la mente sana y no padece ningún trastorno o enfermedad mental: El forense diagnosticó que el asesino estaba cuerdo y no sufría trastornos mentales al cometer el crimen. ANT. Loco. 2.[persona] Que tiene buen juicio y se comporta de manera prudente, reflexiva y responsable: El sector más cuerdo del público protestó por el fraude en el que se contó con ellos sin quererlo. ANT. Loco".

Hay, pues, que distinguir entre la falta de cordura patológica, y la falta de cordura moral o intelectual. En el primer caso se trata de una enfermedad, que aunque se manifiesta de diversos modos, a los que la padecen suele llamárseles "locos" de manera general. Lo mismo ocurre en el segundo caso, en que suele llamarse "loco" ­o "loquito", y hasta "mi loco", tratando de atenuar la calificación­ a quienes actúan de manera impetuosa, irracional o insensata, sin que ello tipifique un caso de insania mental. Desde luego, puede darse, y se da con cierta frecuencia, el caso mixto, en que el individuo padece los dos males: el patológico porque, en verdad, sufre un trastorno psíquico, y el moral o intelectual por su modo de ser intemperante, irracional, insensato, de manera, por ejemplo, de tomar las decisiones más graves y delicadas sin razonar previamente y por tanto, sin medir las consecuencias.

A veces la falta de cordura no va más allá de que quien la padezca haga el ridículo o cause risa, incluso benévola, en los que las perciben. Pero hay otras en que se traduce en graves daños a los demás o a las instituciones desde las cuales se actúa.

Caracas, 25 de enero de 2009.