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Regaño

El DRAE define el sustantivo regaño como un “Gesto o descomposición del rostro acompañado, por lo común, de palabras ásperas, con que se  muestra enfado o disgusto”. A esta acepción, que es la más usual en nuestro país, agrega otras dos: “|| 2. Parte del pan que está tostada del horno (sic) y sin corteza, por la  abertura que ha hecho al cocerse. || 3. Coloq. Regañina”.

Del verbo regañar, a su vez, el mismo DRAE da esta definición: “Reprender, reconvenir. (...) 4. Dar muestras de enfado con palabras y gestos. || 5. Contender o disputar altercando de palabra o de obra, reñir”.

En la práctica los venezolanos usamos casi exclusivamente la primera acepción de regaño, y comúnmente la referimos a la reprensión de los niños cuando cometen faltas que no ameriten  castigos más enérgicos: “Su papá le dio un buen regaño por decir mentiras”.

Sin embargo, es también frecuente que se  empleen el sustantivo regaño y el verbo regañar cuando se trata de un acto entre adultos: “El profesor les dio un buen regaño a los alumnos desordenados”; “El jefe regañó duramente, delante de todo el mundo, a sus subalternos”.

Entre nosotros es también usual el adjetivo regañón, persona que es “proclive a regañar sin motivo suficiente” (DRAE): “No me gusta ese jefe, es demasiado regañón”. Igualmente usamos mucho el sustantivo regañadera, que, por cierto, no aparece  en el DRAE: “Es un fastidio: se la pasa con una regañadera”; “¡Mamá, por favor, deja la regañadera!”.

En Venezuela es también muy conocido un uso metafórico del verbo regañar, empleado en forma pronominal, muy común entre los bohemios y parranderos, para referirse a un trago que, en especial, le hizo sentir al bebedor un efecto más fuerte que de ordinario: “¡Coño!, este trago me regañó”.

También se conoce la frase expresiva “a regañadientes”, locución adverbial que significa  “Con disgusto o repugnancia de hacer algo” (DRAE): “A regañadientes hicieron lo que se les ordenó”.

Sobre el origen de los vocablos regañar y regaño  hay mucha indecisión, y comúnmente se dan como de origen incierto. Son vocablos viejos  en Castellano, documentados en 1220/1250 y 1400 respectivamente. Al parecer, tienen el mismo  origen incierto de los portugueses arreganhar y arreganho, y de los catalanes reganyar y regany. Corominas agrega, además, que pudieran estar emparentados con el verbo latino gannire, de origen onomatopéyico, que significa gañir, gruñir, chillar, refunfuñar, mascullar…

Caracas, 31 de diciembre de 2006.